El Manchester United viene de jugar el primer partido con Alexis Sánchez en el equipo. El chileno, flamante fichaje en el mercado invernal para intentar reducir la ventaja que llevan los vecinos del City al frente de la Premier League o al menos para apuntalar la segunda plaza, debutó ante el modestísimo Yeovil sin marcar pero importante en el 0-4 apañado y sencillo de los red devils. Tras el encuentro que sirvió para clasificar al United para la quinta ronda de la FA Cup (un claro objetivo del club esta temporada), José Mourinho no pudo evitar ser él mismo: “Es el tipo de partidos que se complican si no tienes la actitud correcta. Y en la primera parte el Yeovil nos metió en problemas, presionando fuerte el balón y nuestras espinilleras”. Luego, le lanzó un recado a Rushford, a pesar de que el delantero inglés (que ha ido perdiendo peso en sus alineaciones), marcó el primer tanto: “Alexis puede enseñarle a no ponerse nervioso como él suele hacer en situaciones como la del segundo gol”.

Así es Mourinho y la tensión competitiva y en ocasiones mental que impone en los vestuarios que comanda. Que se lo digan a Mkhitaryan. Esa relación es la que se suele atribuir a cada rotura de relación entre Mou y los clubes que lo contratan. Más que un bajón sensible en los resultados, es la sensación de que sus jugadores no aguantan más con él. Y suele coincidir que esa ruptura se produce en el tercer año de Mourinho. Y suele coincidir, qué extraño, con cada renovación de contrato que le llevaría más allá de esos tres años de permanencia en el mismo club. Para muchos, Mourinho es no ya un magnífico entrenador que pone a trabajar a sus jugadores, sino también el rey de los finiquitos. Mourinho viene de renovar su contrato con el Manchester United hasta el 2020, con opción de extenderlo un año más.

¿Cuánto de tranquilos pueden estar los aficionados del Manchester United con esta extensión de contrato? El histórico de Mourinho dice que poco. La temporada siguiente de renovar con el Inter de Milán, se fue. Un año después de hacerlo con el Real Madrid, se fue. Meses después de extender cuatro años (¡cuatro!) con el Chelsea de sus amores, se fue. Mourinho acaba de alcanzar los 100 partidos dirigidos con el United, para el que ha ganado una Copa de la Liga y una Europa League, un torneo que no es cosa menor para un club que había perdido su pujanza europea. “Estoy encantado de que crean que soy el técnico idóneo para el futuro de este gran club”, dijo tras estampar su firma. El problema es que lo crea él o sus jugadores.