Cómo necesitaba el Liverpool dejar atrás, cuanto antes, la pesadilla de la semana pasada, en la que perdió contra el entonces colista Swansea (1-0) y en la que cayó eliminado de la FA Cup frente al WBA en Anfield (2-3). Los hombres de Jurgen Klopp en esta ocasión salieron con la mentalidad adecuada y superaron al Huddersfield por 0-3 en un verdadero monólogo.

Los Reds cocinaron con paciencia su ventaja, dominando la posesión desde el principio y manteniendo el esférico alejado de la meta de Loris Karius. Otro alemán, Emre Can, abriría por fin el marcador cerca de la media hora con un buen disparo lejano. Poco después, Roberto Firmino anotaría un tanto de muy bella factura, al palo corto, para subir el 0-2. Al descanso, el Huddersfield parecía totalmente entregado.

Para desgracia del público asistente y de los espectadores televisivos, la segunda parte sobró. Los locales no dieron la más mínima impresión de hacer cosquillas al Liverpool, y los de Klopp prefirieron dejar pasar los minutos con tranquilidad. Aún así, Mohamed Salah tuvo la oportunidad de engordar sus estadísticas goleadoras desde el punto de penalti.

Por su parte, el Arsenal sumó una nueva decepción a su gris temporada en el estadio del citado Swansea. Los galeses son un grupo nuevo tras la llegada del técnico Carlos Carvalhal y aprovecharon la paupérrima actuación de la zaga londinense para abandonar momentáneamente los puestos de descenso.

Aún sin su esperado refuerzo estrella, Pierre-Emerick Aubameyang, los Gunners se adelantaron con un precioso gol de Nacho Monreal, con una soberana asistencia de Mesut Ozil que firmaría el mismísimo Leo Messi. Pero el Arsenal es el Arsenal y los londinenses dilapidarían su ventaja al minuto siguiente. El propio mediapunta germano perdía el balón en el centro del campo y Sam Clucas hacía bueno el pase de Alfie Mawson para empatar.

Ya en la reanudación, Arsene Wenger buscó mejorar la prestación ofensiva de los suyos con la entrada del recién llegado Henrikh Mkhitaryan, pero lo que sucedió es que los Gunners claudicaron en la retaguardia. Un saque de banda de Monreal acabó con una pifia terrible de Petr Cech en su intento por despejar la pelota, lo que aprovechó Jordan Ayew para hacer el 2-1.

Al Arsenal no le quedaba más remedio que volcarse, incluso dando entrada a Olivier Giroud (que fichará mañana por el Chelsea), pero otro despropósito defensivo dejaría a Clucas con la oportunidad perfecta para vivir la noche de su carrera y transformar el definitivo 3-1. Cambian futbolistas, el Arsenal no.