Hace unos meses veíamos como la Europa futbolística quedaba petrificada después de que Italia cayese en la repesca ante Suecia, lo que suponía quedarse fuera del Mundial 2018 que se disputará en Rusia este verano. Aunque no sin razón, la crítica se cebó con la azurra sin reparar demasiado en que, un poco más al norte, había otro gigante del viejo continente cuyo ridículo se había confirmado incluso antes. Porque Holanda, que se había quedado sin billete para la Eurocopa de Francia en 2016, ni siquiera logró meterse en la repesca para intentar clasificarse a la desesperada a la cita mundialista. Cayó en un grupo con Francia e, ironías de la vida, la selección sueca que posteriormente se ganaría su pase contra Italia.

Quizá por una cuestión de karma, da la sensación de que los dioses del fútbol pueden estar castigando a la orange por haber traicionado en la última década todos los principios de la escuela holandesa. Llegaron los resultados, es cierto, alcanzando la final en Sudáfrica 2010 y terminado terceros en Brasil 2014. Pero ¿a cambio de qué? Van Marwijk primero, y el propio Van Gaal más tarde abrazaron a Maquiavelo para presentar, posiblemente, los dos equipos menos reconocibles de los Países Bajos en competiciones internacionales. Duros, aguerridos, con mucho músculo y pocas ideas. Entregados a la plenitud de los Robben, Van Persie y Sneijder el plan parecía funcionar. Pan para hoy, hambre para mañana.

Lo peor no fueron sólo los resultados que han llegado después, sino la tierra quemada que la traición a una forma de entender el juego ha dejado a su paso. Por eso, la federación holandesa intenta ahora volver a sus raíces para levantarse de sus propias cenizas. Y el elegido para hacerlo es Ronald Koeman. El técnico tulipán fue despedido del Everton hace unos meses y asume ahora el reto de devolver a su país al primer plano futbolístico.

El que fuera héroe para todos los aficionados del Barcelona en la Copa de Europa de 1992, acumula 17 años al frente de diferentes equipos europeos. Desde sus inicios en Ajax, PSV o Benfica, hasta su paso por la Liga española con el Valencia, donde ganó una Copa del Rey, para llegar a su confirmación en la Premier.

Su contrato será inicialmente hasta 2022. Sus objetivos, al menos para empezar, será clasificar a Holanda para la Eurocopa de 2020, la primera que se disputará hasta en 12 países diferentes, y también para el Mundial de Qatar 2022. En una semana en la que los técnicos holandeses parecen estar de moda tras la llegada de Seedorf al Dépor, Koeman será el encargado de poner en orden el cambio generacional que vive el fútbol holandés.