Trece años, nada menos, duran los cruces de declaraciones entre Rafa Benítez y José Mourinho. Desde 2005, los ex entrenadores de Inter, Chelsea y Real Madrid se han enfrentado en el campo y fuera de él, casi siempre con triunfos para el portugués. Pero en St James’ Park el que ha sonreído ha sido el español. Matt Ritchie decidió un encuentro igualado en la segunda parte, en una acción a balón parado que evidenció, un día más, los problemas del Manchester United a nivel defensivo.

El Newcastle avisó a sus invitados de la tarde muy temprano, con un zambombazo lejano de Jonjo Shelvey bien despejado por David De Gea. Los Red Devils tardaron mucho en dar señales, a pesar de acumular muchos hombres de ataque (aunque sin sitio para Juan Mata). De hecho, su primera opción realmente clara surgió poco antes del descanso, con Anthony Martial solo ante Martin Dubravka, pero el meta eslovaco evitó el tanto visitante.

La primera parte no había dado mucho de sí pero tras la reanudación ambos equipos despertaron. El United pudo (y debió) adelantarse a los 57 minutos pero Alexis Sánchez erró una ocasión inmejorable. Romelu Lukaku asistió al chileno y este superó la salida de Dubravka, pero justo en el momento en el que iba a chutar, se detuvo unos segundos y eso permitió a Florian Lejeune evitar un gol cantado. Difícil de entender qué pensó ahí el ex del Arsenal…

Cosas del fútbol, su equipo lo pagó caro minutos después. El árbitro señaló falta por un piscinazo de Chris Smalling y Shelvey colgó el esférico al área. El central Paul Dummett prolongó de cabeza ante la pasividad de la zaga del United, y Dwight Gayle tocó con sutileza para que Ritchie, totalmente solo, superase a De Gea. Mourinho reaccionó metiendo a Mata y y sustituyendo a Paul Pogba, auténtico fantasma por enésimo partido.

Ya sin nada que perder, los Red Devils se volcaron sobre la portería del excelente Dubravka, aunque solo contaron con una oportunidad clara, y doble, para Martial. Tras un córner, el francés se encontró un balón muerto casi en el área pequeña, pero sus dos disparos consecutivos los sacó bajo palos Gayle. Fue apenas el bagaje ofensivo de un triste United, cuya derrota podría apretar aún más las posiciones de zona Champions.

Al menos por esta vez, el alumno ejemplar Mourinho saludó con deportividad al vencedor Benítez tras el pitido final. Inmerso en esa campaña por ser reconocido por su actitud en la zona técnica, será lo único positivo que puede llevarse el luso de St James’ Park.