El Tottenham confirmó sus credenciales en la Champions League remontando un 2-0 en el Juventus Stadium ante un equipo bianconero que se relajó en exceso tras obtener su temprana ventaja por medio de Gonzalo Higuaín. Los de Mauricio Pochettino no se rindieron e igualaron con justicia cuando la eliminatoria parecía perdida tras un pésimo arranque. Mientras, el Manchester City aplastó al Basilea y selló su pase a los cuartos de final.

La Vecchia Signora pareció encarrilar la eliminatoria cuando el Tottenham aún ni se había bajado del autobús. En el primer minuto, Miralem Pjanic colocó el balón parado en el área e Higuaín, en fuera de juego, lo envió a la red con un soberbio disparo. Poco después, Ben Davies cometería un claro y absurdo penalti sobre Federico Bernardeschi y el Pipita doblaba la ventaja italiana desde los 11 metros.

Con 2-0 abajo tan pronto, a los Spurs no les quedaba otra opción que lanzarse al ataque y a partir de ahí los ingleses se adueñaron de la posesión. Poco a poco, y liderados bajo la tutela del excelente Christian Eriksen, pusieron cerco a la meta de Gianluigi Buffon, y el veterano arquero debió intervenir para evitar un gol cantado a cabezazo de Harry Kane.

El delantero del momento en Inglaterra y en Europa volvería a forzar una buena intervención de Buffon con un chut raso, y tras los avisos anteriores, acertó a la tercera. Entre Eriksen y Dele Alli robaron el balón en campo rival y el segundo asistió a su compatriota para que el goleador subiera el 2-1. A contracorriente, con el Tottenham cada vez más dominador, la Juventus se encontró con un regalo de Serge Aurier en forma de otra evidente pena máxima, pero esta vez Higuaín la mandó al larguero.

El panorama se mantuvo tras el descanso, con los Spurs dominando y el cuadro local jugándoselo al contragolpe. Bernardeschi probó a Hugo Lloris en una de esas, pero la sensación es que estaba más cerca el empate del Tottenham que el 3-1 para la Juventus. Y efectivamente, así ocurrió. Eriksen colocó la guinda a su soberbia actuación con un disparo de falta en el que contó con la colaboración inusual de Buffon.

Con el 2-2 ya en el electrónico, ambos equipos no quisieron arriesgar en exceso. La Juve porque se sentía inferior desde hacía mucho rato y el Tottenham porque ya se llevaba un buen resultado después de nefasto arranque. La solución definitiva, en Londres, con el cuadro inglés con una ligera ventaja gracias a su empate en Turín.

Totalmente decidido quedó el otro encuentro del día, el Basilea-Manchester City. Los de Pep Guardiola arrasaron a los suizos en nueve devastadores minutos del primer acto y sentenciaron la eliminatoria (0-4). Ilkay Gundogan abrió el marcador rematando un córner de Kevin De Bruyne y, en el ataque siguiente, Bernardo Silva ponía tierra de por medio. Sergio Agüero se apuntó a la fiesta cuando sólo iban 23 minutos y el propio Gundogan subió el cuarto a los pocos minutos de reanudarse una segunda parte que sobró. El equipo de Guardiola, imparable en la Premier League, quiere demostrar todo el potencial del equipo más caro de la historia también en la Champions.