Volvió la Champions League y como siempre volvió la versión mística del Real Madrid, esa contra la que no se puede apostar nunca. Los primeros minutos de encuentro ya dejaron claro que los de Zidane se habían puesto el traje de faena. También un Bernabéu que pesó de tal forma que convirtió al PSG en un equipo menor cuando el balón comenzó a rodar. Algo a lo que no parece que el Al Khelaifi se vaya a acostumbrar mientras la cuenta de millones invertidos sigue creciendo.

Sólo Neymar parecía tener la situación mínimamente bajo control, aunque su empeño por acaparar todo el brillo le impide desarrollar al completo su potencial. Se fue para ser el Messi de su nuevo equipo. Y aunque ha aprendido mucho del argentino, de momento parece no haber aprendido a confiar del todo en su Neymar, que es Mbappé. El joven francés no intervino demasiado, pero lo hizo con acierto y sin florituras cada vez que le llegó el balón. De sus botas nació el primer gol, con un venenoso centro que le cayó a Rabiot en el punto de penalti para sacudirse la presión y llenar de dudas a los blancos.

Pero el encuentro le vino grande a varios jugadores del millonario conjunto parisino. Y nadie estuvo más sobrepasado que Lo Celso. El argentino, sorprendente elección de Emery para el centro del campo, perdió cada balón que tocó en la primera parte y puso la guinda con un inocente pero claro penalti sobre Kroos cuando el árbitro ya pensaba en mandar a los equipos al vestuario. Cristiano Ronaldo no perdonó.

Mejoró el PSG tras el descanso y pasó a dominar con claridad la posesión de la pelota. El Madrid sufría corriendo detrás de la pelota, pero el equipo francés seguía pecando de inocencia cuando llegaba al área contraria. Fue entonces cuando le tocó mover pieza a los entrenadores, algo que retrató en sobremanera a Unai Emery y volvió a encumbrar a Zidane cuando las críticas sobre el técnico madridista eran más duras que nunca.

El español retiró a Cavani, dio entrada a Meunier y puso a Dani Alves a dirigir el juego en el centro del campo. Sin el matador uruguayo arriba perdió mucha mordiente y el juego se volvió demasiado horizontal, enjaulando incluso a Mbappé entre los centrales. Esa racanería de Emery, que quizá daba ya por bueno el 1-1, la castigó Zidane con toda la verticalidad posible. Entraron Bale, Lucas Vázquez y Asensio para darle una descarga al partido y apenas tardaron unos minutos en tomar protagonismo.

Asensió ejerció de lanzador y el hambre de Cristiano Ronaldo hizo el resto. Da la sensación de que el portugués ha estado toda la temporada preparándose para este momento y no faltó a su cita con el gol en la máxima competición europea. Hizo también el segundo en un rechace y Marcelo dejó la eliminatoria muy decantada con el tercer tanto. El 3-1 le permite al Madrid viajar con una importante ventaja a París y deja al PSG y, sobre todo, a Unai Emery, herido de gravedad y a un paso de un nuevo fracaso europeo.