El Manchester United se juega la semana que viene buena parte del devenir de la temporada, con el arranque de su eliminatoria de octavos de final de la Champions League. Pero con la Premier muy complicada ante la supremacía del vecino City, la FA Cup aún lejos de sus rondas finales y fuera de las quinielas para la mayor competición continental, hay una sombra mayor que se cierne sobre el futuro del equipo de Old Trafford más allá de los resultados: la creciente tensión entre José Mourinho y la gran estrella del club, Paul Pogba (al menos, el jugador más caro de su historia).

No es novedad en el técnico portugués un comportamiento de este estilo: fue ampliamente documentado su desencuentro con Cristiano Ronaldo antes de salir del Real Madrid, y eso que comparten pasaporte y agente. Sobre Mourinho siempre pesa la sombra de la sospecha de sus terceras temporadas en los clubes que dirige, por más que haya renovado su contrato con el United hace apenas semanas. Mkhitaryan ya sabe lo que es que Mou te ponga en el ojo del huracán, pero Paul Pogba es un animal completamente diferente. Primero, costó 120 millones de euros, una inversión que ni la conquista de la pasada Europa League está cerca de compensar. El rendimiento del centrocampista francés en Manchester está lejos de justificar esa cifra y la fama que le precedía.

Es sólo que el modo de José Mourinho de pedir más a Pogba suena siempre a confrontación, como casi todo lo que manifiesta en público (con sus decisiones o sus palabras) el entrenador portugués. Así, lo que se vería con normalidad en otras situaciones se torna polémico simplemente por el cariz de sus protagonistas. Pogba no ha completado los 90 minutos en ninguno de los últimos 4 partidos del Manchester United. Suplente ante el Huddersfield y señalado por las duras derrotas de los Diablos Rojos ante Tottenham y, sobre todo, Newcastle, el centrocampista francés ha dejado caer en la prensa de su país su descontento, incluso insinuando que la llegada de Alexis Sánchez al United ha alterado una escala salarial en la que él estaba en la cúspide.

Futbolísticamente, se señala la querencia de Pogba por jugar como interior, lejos de las responsabilidades defensivas estrictas que Mourinho le exige en el doble pivote, y donde brilló en la Juventus e incluso en el arranque de temporada con el Manchester United. Mourinho se escuda en las bajas por lesión en esa zona para obligar a un cambio de sistema. Pero por si acaso tampoco se ahorra el castigo verbal a su jugador franquicia: “Para mí, ser un box to box significa ser bueno en un área y en el otro área. Significa defender bien en un lado y tener la condición física y la resistencia de llegar al otro, donde debes ser bueno marcando o creando. Cuando pierdes el balón, tienes que llegar al otro área”. A ver si lo pillas, Pogba. Por si acaso el United se ve en la tesitura al final de temporada de tener que elegir entre el francés y Mourinho, éste ya ha amarrado un poco más de contrato para el finiquito.

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