La magia de la FA Cup y el fuego de Will Grigg se han unido para organizar una de las mayores sorpresas de la temporada en todo el fútbol europeo. El Wigan, equipo de League 1 (equivalente a Segunda B en España), ha eliminado al Manchester City del torneo copero inglés gracias a un solitario tanto del delantero norirlandés cerca del final del encuentro. El mítico Grigg, famoso en la pasada Eurocopa por el cántico de su afición basándose en un éxito llenapistas de los 90, volvió a copar titulares de todo el mundo gracias a una de las sorpresas de la temporada. Pocos partidos ha perdido esta campaña el City. Y atendiendo a lo que sucedió después, el líder de la Premier League, podría perder bastante más que el partido…

El guión de la noche era de sobra conocido por todos: el Wigan se agazapó en su retaguardia y permitió al City hacer lo que más le gusta (y necesita). Pep Guardiola apostó por un once muy fuerte, sin casi rotación al margen de la suplencia de Kevin De Bruyne. Aún así, el propio Grigg contó con un par de opciones de abrir el marcador en los primeros compases. 

El reloj avanzaba y el City goleaba en posesión pero sin contabilizar ocasiones claras. El panorama les empeoró justo antes del descanso con la expulsión de Fabian Delph, su lateral izquierdo. Ello finiquitó la contribución de Leroy Sané, sacrificado para dar entrada a Kyle Walker, después decisivo en el gol local. Porque el ex del Tottenham dejó pasar el balón de forma incomprensible en el minuto 79 y Grigg lo aprovechó para plantarse solo ante Claudio Bravo y superarle. Si Guardiola ya estaba nervioso al descanso con el devenir del partido (se encaró con miembros del cuerpo técnico del Wigan en el intervalo, mientras se dirigían a vestuarios), el desarrollo final del encuentro acabó por desquiciar a los citizens.

En esos momentos, el City había disparado más de veinte veces, sin ver puerta; mientras, el tercer clasificado de la League 1 había anotado en una de sus escasas llegadas, acumulando un 17% de posesión. Es, definitivamente, un club encariñado con el torneo que ya ganó en 2013, batiendo al propio City en la final. Para los de Guardiola, una decepción que podría convertirse en algo más grave por culpa de Sergio Agüero. 

Al final del partido, gran parte de la afición del Wigan saltó al césped para celebrar el enorme shock que habían logrado sus futbolistas y el delantero argentino golpeó a un seguidor que pareció haberle dicho algo previamente. Fue el más triste final posible para el Agüero y para el City, sorprendidos por un Will Grigg on fire

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