Ni tan siquiera una semana después de la decepción contra el Wigan en la FA Cup, el Manchester City se ha resarcido y ha conquistado su primer título de la temporada al derrotar al Arsenal en la final de la Carabao Cup. Más allá de la importancia que el trofeo pueda tener, la cita era de especial carga simbólica para un Guardiola que necesitaba empezar a traducir en resultados el dominio aplastante en la Premier durante este curso. Llegará también el campeonato de liga, pero de momento ya puede respirar tranquilo tras inaugurar su palmarés como entrenador citizen.

No fue un encuentro brillante, no al menos como nos tiene acostumbrados el equipo de Manchester en los últimos meses. La presión adelantada del Arsenal le creó muchos problemas en la salida de balón y con De Bruyne más adelantado de lo habitual, el City no se encontraba cómodo. De hecho, la primera gran ocasión fue para Aubameyang, pero el flamante fichaje gunner no pudo batir a Bravo.

Pero la llegada de Guardiola ha supuesto no sólo crecimiento a nivel de juego, sino también madurez competitiva. Los sky blue tiraron de recursos y como no se podía por la puerta decidieron entrar por la ventana a base de pegada. Para el primer tanto sólo necesitó un saque de puerta de bravo, una pillería de Agüero y la inocencia de Mustafi. El argentino le ganó la partida al central y batió a Ospina con una sutil vaselina.

Hasta ahí llegó la final, sin ningún atisbo de reacción del conjunto dirigido por Wenger. En parte porque, además de pegada, el City también tiró de clásicos. En una plantilla que se renueva cada año, los tres goles fueron obra de tres de los jugadores mas antiguos en el equipo. El segundo lo hizo el capitán. Kompany, al que las lesiones no le han dejado ser ni la mitad de jugador de lo que debería por talento, empujó una jugada de estrategia. Y pocos minutos después, Silva firmó el tercero gracias a una maniobra maravillosa dentro del área.

Quedaban todavía 20 minutos de final, pero todo Wembley sabía ya quién levantaría el trofeo cuando pitase el árbitro. Triunfo para el City, que se ha acostumbrado a ganar esta Copa de la Liga en los últimos años pares (lo hizo también en 2016 y 2014) y continúa su año de dominio en el fútbol inglés dejando más tocado aún a un Arsenal que apenas compitió y ofreció una nueva decepción a sus aficionados.