En el arranque de uno de los duelos más clásicos del fútbol francés, la afición del PSG recibió a su equipo y a los jugadores del Olympique de Marsella con un mosaico gigante y la figura de Goku, el mítico héroe de Dragon Ball cuya fama supera generaciones. Pues bien, todo apunta a que Neymar necesitaría una de aquellas habichuelas mágicas que consumían los personajes del popular manga para recuperarse de manera milagrosa, porque la fuerte y totalmente fortuita torcedura de tobillo que sufrió el brasileño en el tramo final del encuentro, con el 3-0 más que decidido, tiene toda la pinta de que le costará un tiempo recuperarla. Neymar costó 220 millones de euros y el PSG teme que la temporada se resquebraje por culpa de un mal paso en un partido ya decidido.

La Ligue 1 es un torneo fácil para la actual configuración del PSG, hasta el punto de que Neymar ha recibido críticas internas y externas por saltarse partidos que consideraba trámites. Rabiot, goleador en el Bernabéu antes de que el Real Madrid remontase hasta el 3-1, lo dijo claro. No es lo mismo hacer 6 goles a un equipo flojo de la liga francesa que plantarse en la máxima exigencia de la Champions League. Y muchos señalaban a Neymar en la previa del duelo contra el Olympique de Marsella porque no había entrenado, aduciendo una enfermedad. Hasta Unai Emery salió a decir que sí, que el brasileño estaba indispuesto. Horas después del partido, repantingándose en el sofá de su mansión de varios miles de euros al mes, mientras pone su pie derecho en alto, Neymar desearía no haber jugado este domingo.

La gran estrella del proyecto faraónico del PSG dejó el campo a los 82 minutos, en camilla, llorando del dolor, tras pisar mal y torcerse más de lo aconsejable el tobillo derecho. “Cuando llegué al vestuario ya estaba muy hinchado. No creo que pueda jugar el miércoles” en la Copa precisamente ante el Marsella, dijo su colega y capitán Thiago Silva. “La Copa, la Copa, qué me importa”, podría responder el jeque Al Khelaifi y medio París. La cosa es que Neymar esté listo para recibir al Real Madrid a la semana siguiente para intentar remontar la eliminatoria de octavos de final de la Champions League. 

Antes de la lesión de Neymar que dejó petrificados al dueño y al entrenador del PSG mientras asistían a las atenciones médicas de su jugador franquicia, el equipo parisino había resuelto el que en teoría es uno de los duelos más calientes de la Ligue 1. Se encargó Mbappé de marcar diferencias a los 10 minutos y Cavani de certificarlas con el tercer gol. Neymar había estado activo hasta entonces y había chutado en una ocasión al poste, en la primera mitad. Pero luego encontró un mal gesto de su tobillo y todo quedó en un segundo plano. Si el PSG quería defender que la Ligue 1 era un torneo trascendente en su temporada, seguro que se refería a otro tipo de importancia y no la de poder perder a tu emblema en los minutos de la basura de la jornada 27, cuando ya tiene 14 puntos de ventaja sobre el segundo.