El Signal Iduna Park, anteriormente conocido como Westfalenstadion, es el estadio de Europa que más se llena. Encontrar entradas para cualquier partido del Borussia Dortmund es como encontrarlas para ver a los Golden State Warriors. Los más viejos del lugar no recuerdan la última vez que vieron huecos vacíos en el cemento del templo de la cuenca del Ruhr, cuya media de ocupación supera a cualquier otro. Por eso tiene más impacto que cualquier pancarta de protesta el ver asientos vacíos en la casa del Dortmund para protestar por los partidos en lunes que desde esta temporada programa la Bundesliga.

La liga alemana (como acaba de explicitar la Premier League) es consciente de que pronto las televisiones dejarán de ofrecer semejantes cantidades de dinero por los derechos de emisión del fútbol, cada vez más difíciles de rentabilizar para las cadenas. Por eso, la Bundesliga, como su equivalente inglés, dulcifican los acuerdos incluyendo concesiones o extras que antes costarían millones. La versión germana es permitir por primera vez en su historia programar partidos para ser retransmitidos en lunes, a las 20.30 horas. Muchos aficionados del país mostraron su desagrado con una medida que en España también ha generado mucha queja desde que hace unos años los partidos en lunes se convirtiesen en habituales.

La visión de la espectacular grada sur del campo del Borussia Dortmund, un pedazo vertical de cemento donde caben más de 25.000 personas, medio vacía es una de las imágenes más impactantes que se recuerdan. Se calcula que 27.000 aficionados dejaron vacíos sus lugares para protestar por tener que acudir al Signal Iduna Arena en lunes. “Es un nuevo gran paso hacia la venta del fútbol y el punto negativo más alto del continuo troceo de partidos en los últimos años, impulsado exclusivamente para beneficiar a los clubes, asociaciones y canales de televisión”, había avisado Jan-Henrik Gruszecki, portavoz de los muy concienciados hinchas del Borussia Dortmund.

“Por horarios justos con los aficionados. No al fútbol en lunes”, se leía en una pancarta gigante en la zona donde más huecos había en el Westalenstadion. El primero de los partidos jugados en lunes en la Bundesliga fue en campo del Eintracht de Frankfurt y la afición local llenó el campo de pelotas de tenis en medida de protesta, lo que obligó a posponer el inicio del segundo tiempo. Fue una imagen impactante y estética, pero la potencia del campo más lleno de Europa con tantos huecos habla más que 1000 pelotas de tenis. El Dortmund, descolgadísimo de la lucha por el título en la Bundesliga (a 19 puntos del Bayern de Múnich), empató 1-1 con el Augsburgo, a pesar de otro gol de Marco Reus, cuya reaparición goleadora es la mejor noticia del equipo en meses. 

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