La final de la Coppa de Italia tendrá un sabor a historia y tradición. Dos de los más laureados clubes del país, Juventus y AC Milan, se medirán en el encuentro definitivo del torneo copero tras superar a Atalanta y Lazio respectivamente. Fue una jornada de semifinales marcada por el aburrimiento, ya que sólo se anotó un gol y ese llegó a través de una muy controvertida pena máxima. 

Como casi siempre suele ocurrir en el país transalpino, la Juventus fue el primer equipo en asegurar su billete para la final de la Coppa. La Vecchia Signora lo obtuvo con el mínimo esfuerzo, repitiendo el resultado de la ida gracias a un penalti transformado por Miralem Pjanic a un cuarto de hora del final. Pese a la cercanía de un importante duelo ligero ante el Lazio, Massimiliano Allegri apenas rotó a su plantilla y el plan funcionó. 

Y eso que el Atalanta salió muchísimo más decidido a igualar la eliminatoria. De hecho, la Juventus debe agradecer al árbitro el haber mantenido el once contra once a los 13 minutos, pues la amarilla mostrada a Giorgio Chiellini, ese gran enemigo de Pep Guardiola, bien podría haber tenido otro color. Eso sí, el central italiano se perderá la final debido a esta amonestación. Fue de lo poco destacable en una primera mitad en la que el cuadro local especulaba y el visitante quería pero no podía. 

En el segundo acto, el Atalanta estuvo a punto de poner patas arriba la semifinal pero el disparo lejano del Papu Gómez ante la salida de Buffon se estrelló en la madera. Douglas Costa chutó al poste también en la respuesta inmediata de los locales, que obtuvieron una nueva ayuda arbitral con la señalización de una pena máxima más que discutible sobre Blaise Matuidi. Pjanic la convirtió y sentenció la eliminatoria. 

Por su parte, Lazio y Milan también repitieron el resultado de la ida, pero como este había sido un 0-0, el desenlace llegó en forma de tanda de penaltis. En cualquier caso, el choque contó con muchas más ocasiones que el disputado horas antes en el Juventus Stadium, con Gianluigi Donnarumma revolviendo los errores de la zaga bianconera en la primera parte. Immobile y Milinkovic-Savic pudieron adelantar a los locales, mientras Suso se topó con el meta romano Strakosha. 

Más ocasiones surgieron en la reanudación, aunque no tan claras como las anteriores, y ningún equipo consiguió abrir el marcador. Todo se decidiría desde los once metros, con numerosos errores por bando (Ricardo Rodriguez, Montolivo, Lucas Leiva, Milinkovic-Savic), y todo en las botas de Luiz Felipe y Romagnoli: el lazial falló y el milanista lo aprovechó para clasificar al Diavolo para la final. 

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