Dries Mertens lleva 20 goles para el Nápoles en todas las competiciones, una cifra muy respetable que ayuda al club del sur de Italia a aspirar muy fuertemente a romper la hegemonía de la Juventus en la Serie A. Pero además de alcanzar el mayor brillo de su carrera a los 30 años, el belga ha conquistado el corazoncito de los napolitanos fuera de los campos. Mertens se ha convertido en el campeón de las obras sociales, de los gestos solidarios, algo que agradece la afición napolitana, siempre a la búsqueda de un nuevo mesías, la más apasionada de Italia.

El último caso y el que ha provocado el torrente de reacciones. Tras de volver en diciembre de la visita a Turín, Mertens llamó a un amigo y se fue a la zona de la Estación Central de Nápoles a repartir pizzas margarita a los que duermen la noche al raso de la capital sureña. Ataviado con una gorra calada hasta los ojos, el belga ayudó a los que peor lo pasan en la ciudad donde él ahora es rey. La escena se ha repetido en los días de invierno napolitano, que quizás no sea tan duro como los del norte pero eso no alivia a muchos desamparados.

Dice el reportaje del diario Corriere del Mezzogiorno que a Mertens le llaman ya Ciro en Nápoles. y que aunque como todo buen futbolista moderno recoge casi toda su vida en Instagram, los momentos más íntimos de esa solidariedad se quedan para él. Sí aparecieron en redes sociales sus visitas a hospitales para estar con niños enfermos (una de ellas, Aurora, espera que un día Mertens se case con ella). El belga conquistó el corazón de los napolitanos también al salvar un refugio de perros, La Fenice, que se había quedado sin fondos e iba a dejar a los animales a su suerte. Mertens de paso adoptó a uno de ellos.

Miss you 🐶

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El goleador que ejecuta los planes visionarios de Maurizio Sarri también ha donado ropa para los niños más necesitados de Nápoles, y se le atribuye un envío de medicinas para Venezuela en tiempos de escasez en el país sudamericano. Un día, Mertens vio una foto en el perfil de Instagram de National Geographic de un niño africano con su camiseta, y localizó al autor y al pequeño y le mandó una caja de regalos. Dries Mertens está agradecido por la vida que se ha ganado en los campos de fútbol y está dispuesto a dejar a los demás un poco de su comodidad.

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