Cuando Lorenzo Insigne abrió el marcador a los 6 minutos, absolutamente nadie en San Paolo podría imaginar el desenlace de la noche en el estadio del Nápoles. Una efectiva Roma sorprendió al líder de la Serie A y apretó la cabeza de la tabla, con la Juventus situada ahora a un solo punto del equipo de Maurizio Sarri. Lo peor para estos últimos es que su único perseguidor cuenta además con un partido todavía por disputar. Así de difícil es romper la hegemonía de los turineses. 

Efectivamente, Insigne inauguró el electrónico al poco de comenzar, pero el romanista de moda, el turco Under, empataría solo un minuto después. El meta visitante Alisson volvería a demostrar su excelente estado de forma (junto a Ederson, Brasil cuenta dcon dos porteros en plenitud de cara al Mundial de Rusia) cuando Insigne parecía destinado al 2-1, un resultado que sí materializaría Edin Dzeko cerca de la media hora con un gran cabezazo

Por debajo en el marcador, el Nápoles se lanzó con furia a por la igualada, contando con buenas ocasiones en las botas de Callejón e Insigne. Pero para desgracia local, sería Dzeko el que golpearía de nuevo, subiendo el 1-3. Un terrible error de Mario Rui dejaría a Perotti con todo a favor para anotar el cuarto. Ya en el descuento, el solidario Dries Mertens subiría el 2-4 definitivo que no sirve de nada al todavía líder del Calcio. 

Antes del buen partido disputado en San Paolo, la Juventus había cumplido con el guión que tantos premios le supuso en los últimos tiempos. La Vecchia Signora mantuvo a raya al Lazio, el cuadro más goleador de la temporada en el Calcio, para llevarse los tres puntos del Stadio Olímpico en el minuto 93 gracias a Paulo Dybala. La Juve en estado puro. 

El conjunto local saltó al terreno de juego con una actitud agresiva, imponiendo un ritmo altísimo para aprovechar el supuesto cansancio que los visitantes podrían acusar del duelo copero hace días. Sin embargo, su única ocasión clara llegaría a través de un córner cabeceado por Milinkovic-Savic. Mientras, la Juve iba creciendo en el encuentro y contaba con mejores oportunidades en las botas de Mandzukic y Khedira. 

Allegri se vio con posibilidades a medida que avanzaba el reloj, así que introdujo a Douglas Costa para intentar dinamitar la resistencia enemiga. No sería el brasileño sino el ciclotímico Paulo Dybala el que silenciaría el coliseo romano con una obra de arte a segundos del final, un tanto que vale tres puntos y aumenta la moral de cada al choque de Champions contra el Tottenham. 

No Hay Más Artículos