Angel di María tiene una doble misión en la Champions League. El argentino es quizás el jugador que más tiene entre ceja y ceja el partido de vuelta de los octavos de final, donde el PSG busca remontar un 3-1 que el Real Madrid quiere explotar en el Parque de los Príncipes. Apenas el ego y el ansia de Cristiano Ronaldo por brillar en la máxima competición de clubes del mundo puede superar la motivación del Fideo, un jugador siempre con la sensación de que puede dar más de lo que acaba ofreciendo, tan talentoso y esforzado como desordenado, errático en sus elecciones en el campo, siempre de cristal en su enjuta musculatura.

Y es que hay una doble venganza cociéndose en el interminable motor de Di María. Una sensación de rechazo que le ha acompañado en los últimos tiempos, por diferentes motivos, y que el destino del fútbol le da la oportunidad de zanjar en la misma noche, con todo el mundo mirando, además. La lesión de Neymar le ha dado la oportunidad a Di María de reclamar su puesto en el PSG, una titularidad que ha perdido para hacer hueco al tridente del brasileño con Mbappé y Cavani. El argentino ha ido rellenando los vacíos de Neymar en la temporada, esos partidos en los que el ex del Barça no está por razones a veces poco claras. Especialmente en lo que llevamos de año, cuando Di María ha marcado 13 goles, más que sus cotizados compañeros de delantera

“Tanto Neymar como Di María son jugadores importantes, con cualidades para marcar la diferencia. Di María, con su confianza, su experiencia y su deseo, es muy competitivo. El martes será un momento especial para Ángel y otros jugadores. Espero lo mejor de él”, reconoció el técnico del PSG, Unai Emery. Desplazado por la llegada de Neymar, pero también por la de Mbappé y un poco por la de Draxler, Di María es el jugador más en forma en el 2018 para el PSG, que quiso vender al argentino el pasado verano. A Francia llegó descartado por el Real Madrid, por la misma tendencia de gasto, que fue arrinconando al Fideo por los sueldos de James, Gareth Bale, el nuevo contrato de Isco, y por supuesto Cristiano Ronaldo y Benzema. 

Según El País, el vestuario del PSG está conjurado para demostrar a la clase dirigente del club parisino que son capaces de sacar la eliminatoria contra el Real Madrid adelante a pesar de la ausencia de Neymar, que lo verá desde su casoplón de Río de Janeiro mientras prepara el cumpleaños de su hermana junto a su novia actriz de telenovelas. Di María, con 16 goles y 15 asistencias en 32 partidos lo que va de temporada, quiere liderar esa reivindicación grupal mientras se cobra sus particulares cuentas pendientes.