El Duque de Edimburgo, el príncipe William, viajará esta semana a Israel para una visita oficial. Sucede que el nieto de la reina de Inglaterra es también el presidente de la FA, la federación de fútbol del país que inventó el deporte. Así que como heredero de la corona y responsable último del balompié inglés, William tendrá que responder ante las palabras del máximo ejecutivo de la FA, Martin Glenn, que se hizo un pequeño lío y se metió en un profundo charco de relaciones públicas al defender la postura del organismo contra los símbolos políticos en el fútbol inglés. Cada palabra que salí de su boca empeoraba la anterior, hasta el punto de equiparar la Estrella de David con la esvástica.

Ya era complicado superar la equiparación con el símbolo nazi del lazo amarillo que lleva Pep Guardiola en solidaridad con lo que el técnico de Manchester City considera presos políticos en Cataluña. Pero a su vez comparar la esvástica con el símbolo oficial no ya de la religión judía sino del estado de Israel llevará consigo inevitablemente una reacción en cadena. “Para ser honesto y muy claro, el lazo amarillo de Guardiola es un símbolo político de la independencia catalana, y os aseguro que hay muchos más españoles no catalanes hasta las narices de eso. ¿Dónde marcamos la línea?”, explicó Glenn, ante quienes acusan a la FA de contradecirse por litigar contra la FIFA para que se puedan lucir las famosas poppies, las amapolas en recuerdo a los soldados ingleses muertos.

Para Glenn y la FA, las poppies no son un símbolo politico, sino algo en lo que todos están de acuerdo. No así el lazo de Guardiola, y, por lo visto, muchas otras cosas más que no tienen mucho que ver entre sí. “¿Tenemos que dejar que alguien luzca una chapa del UKIP [partido ultraderechista británico], o una del ISIS? Tenemos que ser rígidos en que ninguna organización local, regional y nacional no pueden usar camisetas de fútbol para representarles”, se calentó Martin Glenn. Y de ahí, cuesta abajo: “Hemos reescrito las normas para que las poppies sean correctas, pero las cosas altamente divisorias, que incluso pueden ser fuertes símbolos religiosos, puede ser la Estrella de David, puede se la hoz y el martillo, puede ser la esvástica, algo como la cara de Mugabe en tu camiseta, el tipo de cosas que no queremos”, espetó el más alto ejecutivo del fútbol inglés.

Le tocará al príncipe William apagar este pequeño incendio, que amenaza el puesto de Glenn después de todo lo que pasó en el fútbol femenino inglés y tras la polémica aprobación de un parón de dos semanas en la Premier League para las fechas de invierno.

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