Unai Emery sabe hace meses que no va a seguir siendo entrenador del PSG la próxima temporada. El técnico vasco era el eslabón más débil del proyecto multimillonario para “convertir París en el centro del mundo futbolístico”, según el potentado Al Khelaifi. La eliminación en octavos de final de la Champions League ante el Real Madrid no ha ayudado precisamente a cambiar esa tendencia, por más que Emery tuviese un punto de razón en su argumento: “Caer en octavos es un fracaso, pero ante el Real Madrid no”. No va a colar. Así que las apuestas para quién va a ser el siguiente entrenador del carísimo PSG han comenzado con el cuerpo de Emery aún caliente. Y Diego Simeone encabeza la lista desde hace meses, con la apuesta de L’Equipe por Antonio Conte como novedad de última hora.

La dirección del PSG entiende que los jugadores (léase Neymar) no respetan a Emery, por lo que sea: poca gente en España respeta al vasco, con pinta de excéntrico y sin el aura de otros compañeros de trabajo. Y por ello, creen que el contrapunto es un entrenador de comprobado prestigio en Europa y, principalmente, con una autoridad que marque territorio desde el primer día. En esa ecuación, la incógnita se despeja rápido. No hay hombre que cumpla mejor esos criterios y seduzca a dueños ansiosos por el éxito rápido que José Mourinho. El caso es que el portugués viene de extender su contrato con el Machester United, y aunque sabemos que eso tiende a significar nada cuando llega a su tercer año de trabajo en un club, quizás Al Khelaifi tenga reparos en pagar traspaso y un sueldo de 9 millones de euros por su entrenador. 

Por eso, Diego Simeone es una opción más asequible logística y económicamente. El argentino es más joven, no ha ganado tanto (sobre todo, no ha ganado la Champions League) y necesita urgentemente un refresco a su mensaje de victimismo desde la dirección del Atlético de Madrid. Los méritos indiscutibles de volver a convertir al Atlético en un competidor de primer nivel en España y en Europa han tocado ya techo, como evidenció su última derrota ante el Barça. El PSG es un terreno abonado para que Simeone obre su magia: juntar a un grupo de jugadores inconexos, con grupitos en el vestuario, algunas estrellas descontentas y con rol sospechoso (Draxler, Di María, Pastore…), dinero de sobra para su visión deportiva, y Neymar, Mbappé y Cavani.

“Es algo que no puedo controlar. Mi única preocupación ahora es la Europa League”, se limitó a decir Simeone al respecto del interés del PSG antes de la eliminatoria contra el Lokomotiv. Ya hace meses que el Cholo viene despejando preguntas sobre el tema. “Si me hubiera querido ir a otro equipo, hubiera tenido 35 millones de razones. Si, 35 millones de razones”, dijo Simeone hace meses refiriéndose a una oferta del gigante francés. Mientras, el Atlético teme no sólo que el dinero catarí del PSG le arrebate a su entrenador y líder, sino también a sus dos mejores futbolistas, o al menos uno de ellos: Griezmann (por aquello de ser francés aunque en el encaje deportivo no cuadre teniendo a Neymar y Mbappé) y Jan Oblak (si es que Mino Raiola no convence al PSG de un sobreprecio muy loco por Donnarumma). Es muy difícil hacerse mayor en Europa y ser un gigante en la Champions. Que se lo digan al Tottenham.