El Manchester United ha asentado su segunda posición en la tabla de la Premier League con una trabajada victoria sobre su inmediato perseguidor, el Liverpool. La apuesta por Marcus Rashford le salió de maravilla a José Mourinho, pues el joven dealntero inglés anotó los dos tantos que terminarían siendo decisivos ante unos Reds cuyo empuje final fue insuficiente. 

Los de Old Trafford golpearon rápido, en una de sus primeras aproximaciones, empleando uno de sus habituales recursos ofensivos. De Gea sacó desde su portería y Lukaku prolongó hasta encontrar la carrera de Rashford, y el veloz canterano Red Devil envió un misil a la red de Karius después de recortar a Alexander-Arnold. Un auténtico golazo para un jugador en constante reivindicación.

El Liverpool, uno de los equipos más goleadores de la temporada en Europa, jamás se iba a rendir por encajar ese tanto, y los de Jurgen Klopp dominaban sobre el césped, mientras el cuadro local empezaba a apostar por el contraataque. Muy cerca estuvo el empate, en la cabeza de Van Dijk, pero el holandés envió fuera el esférico cuando lo tenía todo a su favor.

Ese error del central más caro de todos los tiempos se magnificaría poco después, con la llegada del 2-0. Otra vez nacía en De Gea, y después de los intentos fallidos de Lukaku y Mata, Rashford aparecía de nuevo para superar a Karius y justificar su primera titularidad en 2018. Y el panorama incluso pudo ser peor para el Liverpool, ya que el propio asturiano casi anota una obra de arte con una espectacular tijereta que levantó al público de Manchester de sus asientos. 

El paso por el vestuario le sentó de fábula a los visitantes, que entonces sí empezaron a carburar. Los atacantes de Klopp, hasta entonces desaparecidos, robaban arriba y las ocasiones se sucedían, incluyendo un penalti no señalado por mano de Valencia. El United jugaba con fuego y se terminaría quemando en la figura de Bailly, que enviaba el balón a su portería intentando despejar un centro de Mané. 

El técnico alemán del Liverpool se la jugó con todo lo que tenía en el banquillo (Wijnaldum, Lallana y Solanke) y los suyos acabaron embotellando al United en su área, que ya se defendía con sus abundantes torres, incluido Fellaini. Salah dispuso de la última del partido pero chutó muy alto, para alivio de un Manchester United que asienta su plaza Champions y toma moral de cara a su partido del martes contra el Sevilla. 

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