En un fútbol tan competitivo como el que vivimos en la actualidad, a lo que se une la acumulación de encuentros de los mejores equipos de cada país por diferentes competiciones, cada vez es más complicado que alguno se mantenga invicto durante un campeonato completo. Esta temporada la carrera se estaba prolongando más de lo esperado, pero la derrota del Porto este fin de semana ante el Paços de Ferreira descabalga al conjunto luso y deja como al Barcelona como único equipo invencible en las principales ligas de Europa.

El resultado, eso sí, de momento le sirve al equipo de Casillas para seguir líder en el campeonato portugués, pero a pesar de su hasta ahora inmaculada trayectoria, este resultado acerca peligrosamente al Benfica, máximo rival, que se queda ahora a sólo dos puntos. La noticia ‘positiva’ para ellos es que, después de quedar eliminados claramente de la Champions ante el Liverpool, pueden centrar todos sus esfuerzos en lograr un título que no gana desde 2013.

Por el camino se fueron quedando otros que también vendieron cara su primera derrota. El que más se resistió, el Manchester City. El conjunto de Guardiola maravilló a la Premier con un arranque de temporada fulgurante, ganando 19 de los 20 partidos de liga, con una racha de 18 triunfos consecutivos, antes de perder contra el Liverpool, ya en enero de este año. A diferencia del Porto, su ventaja al frente de la tabla no corre peligro y es cuestión de tiempo que cante el alirón.

Otros como la Juventus o el Bayern de Múnich, también líderes en sus países, hicieron el camino inverso y probaron el sabor amargo de la derrota a principios de temporada, pero como buenos transatlánticos han sabido reponerse y encarrilar ya un nuevo campeonato (aunque el Nápoles está empeñado en resistirse en Italia). Especialmente destacada es la remontada del conjunto alemán, que desde la llegada de Heynckes ha pasado el rodillo.

El Barcelona también tiene una importante ventaja para proclamarse campeón de La Liga, pero a estas alturas también resulta seductor el reto de terminar un torneo sin hincar la rodilla. Le quedan 10 partidos y el pasado fin de semana supo que podía ganar incluso sin Messi (mediante jugosas inversiones en fichajes imperfectos), por lo que cualquiera apostaría a que mantendrá su condición de invencible hasta el final.

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