Incluso los ingleses que aborrecían al Manchester United se encogieron en el asiento aquella noche de abril de 2002 en la que Aldo Pedro Duscher se encontró con David Beckham en los cuartos de final de la Champions League. Una dura entrada del contundente mediocentro del Deportivo de La Coruña fracturó el segundo metatarsiano del pie izquierdo del chico de oro del fútbol británico. Beckham vivía el punto álgido de su fama. Había clasificado a los pross para el Mundial de Corea y Japón con un espectacular libre directo frente a Grecia, uno de los goles más celebrados de la larga historia del fútbol de las islas. La afición vivió durante meses pendiente de un hilo, pensando que había perdido a su capitán para la gran cita. Finalmente, el spice-boy se recuperó a tiempo y cobró venganza contra el argentino Duscher marcándole un penalti a la albiceleste que serviría para apearla en primera ronda del torneo estival

Hoy, 16 años después, Inglaterra padece un desvelo semejante. Los protagonistas son el portero bosnio Asmir Begovic y el delantero del Tottenham (y gran esperanza inglesa), Harry Kane

En el minuto 34 del encuentro que los Spurs ganaron 1-4 en campo del Bournemouth, Kane anotó un tanto que fue anulado. En la jugada enredó sus piernas con las del portero Begovic y torció su tobillo derecho. Pese al tratamiento recibido, no pudo continuar sobre el césped. El futbolista de 24 años, máximo goleador del fútbol europeo hasta la fecha con 35 tantos, abandonó la ciudad costera del sur de Inglaterra portando muletas y una bota de protección sobre su pierna. 

Las pruebas médicas que se realizan este lunes determinarán el alcance exacto de la lesión, pero una sombra de pesimismo se cierne sobre su club y la selección inglesa. Kane ya se lesionó el tobillo la temporada pasada en dos ocasiones, llegando a perderse 14 partidos. Medios ingleses como el Daily Mirror hablan de que un primer diagnóstico apunta hacia una réplica de los daños en el ligamento de su tobillo derecho. Un pronóstico semejante al de la temporada pasada lo dejaría dos meses fuera de los terrenos de juego. 

En ese tiempo el Tottenham se jugará mantener su tercer puesto en la Premier sin poder disponer de su mejor futbolista, ese por el que se especula con la llegada de ofertas millonarias durante el próximo verano. Pero también Gareth Southgate, el seleccionador nacional, ve trastocada su preparación para el Mundial de Rusia 2018. Harry Kane era algo más que el mejor argumento de Inglaterra para, de una vez por todas, defender el prestigio de su fútbol prosperando en una Copa del Mundo. El pasado verano, el rubio delantero reclamó y acabó asumiendo la capitanía del escudo de los Tres Leones. Ahora se perderá dos encuentros amistosos programados para este mes de marzo, ante Holanda e Italia, dos potencias europeas en reconstrucción. 

Todos los ingleses que cruzan los dedos esperando el resultado del escáner al tobillo de Harry Kane esperan que, como mal menor, se repita la historia de David Beckham y su figura llegue a tiempo de vestir el brazalete de capitán en el Mundial.