“Unos cuartos de final SevillaRoma serían una buena noticia”, decía Ramón Rodríguez Vermejo, Monchi, en las radios españolas que lo llamaban este martes para felicitarlo por una noche europea que llevaba su nombre. El ahora director deportivo romanista, arquitecto del gran Sevilla campeón de copas del siglo XXI, vivió una doble satisfacción en la jornada del martes de la Champions League: la profesional, con la clasificación del club para el que trabaja, y la sentimental, con el pase del club de su corazón, al que abandonó el pasado verano para asumir nuevos retos. 

Al tiempo que el conjunto hispalense obraba una gesta en Old Trafford, la Roma superaba por una vez su mal fario europeo y conseguía avanzar a antepenúltima ronda de la Copa de Europa por vez primera desde 2008. Lo hizo por los pelos, con un gol del bosnio Dzeko que bastó  gracias al tanto logrado en la ida en el campo del Shakhtar Donetsk, partido que acabó con 2-1. En la ciudad eterna, los italianos conservaron el 1-0 y festejaron un triunfo importantísimo para el club

La Roma contrató a Monchi con la intención de auparse al escalón de élite del calcio, que acostumbra a rondar, pero del que se cae porque no es capaz de resistir la tiranía ganadora de la Juventus de Turín en la Serie A, ni tampoco prosperar en Europa. Siempre cuajó la impresión de que los giallorossi desperdiciaron los mejores años de un talento de primer nivel, el romano más importante tras Rómulo y Remo, Francesco Totti. Cuando Totti dijo adiós, llegó el director deportivo español como nuevo mascarón de proa de La Lupa.

Las primeras decisiones de Monchi no escaparon a la controversia. Del mismo modo que hacía en Sevilla, no dudó en desprenderse de lo más granado de su vestuario, para construir un equipo con talento pujante y más asequible. No está de más recordar que vendió al egipcio Mohammed Salah al Liverpool, donde brilla como una de las estrellas del año en el fútbol europeo. A cambio incorporó a futbolistas como Lorenzo PellegriniCengiz Under y su viejo conocido Fazio para que el entrenador Di Francesco pudiese acompañar a los referentes del equipo, el portero Alisson, el lateral Florenzi, el propio Dzeko y dos ídolos de la afición, De Rossi y el incauto usuario de redes sociales Nainggolan

La clasificación para los cuartos de Champions puede subir espectacularmente la nota a la gestión de Monchi, pues colma parte de los anhelos de la hinchada romanista. En el torneo doméstico, la Roma ha perdido comba respecto a la campaña anterior, cuando se quedó a cuatro puntos del Scudetto juventino. En esta temporada no ha podido resistir el empuje de la Juve y el Nápoles, pero al menos ha sido capaz de adelantar en el tercer puesto a su rival local, la brillante Lazio de Inmobile y Luis Alberto

Si todo continúa así, el de San Fernando vivirá un estreno plácido en su aventura transalpina. A no ser que el bombo europeo empareje a Roma y Sevilla y en un arrebato (guiño, guiño) se le vea agitar la bufanda que no debe en el palco del Estadio Ramón Sánchez Pizjuán. 

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