El Liverpool tiene la Champions League pero no la FA Cup”. Es el mundo paralelo de José Mourinho, cuyas teorías de la fantasía salieron a la luz tras la eliminación de la máxima competición continental ante el Sevilla. Por supuesto, (casi) nadie se las compra. Su Manchester United fue un auténtico desastre en el global de la eliminatoria frente al conjunto andaluz y la situación del entrenador portugués en Old Trafford empieza a complicarse considerablemente. 

El triunfo en la Europa League de la temporada pasada ya salvó, in extremis, un curso mediocre. Su nuevo club había realizado un monstruoso desembolso veraniego en los traspasos y/o salarios de los protegidos de Mino Raiola (Ibrahimovic, Pogba, Mkhitaryan) pero el United protagonizó una campaña liguera terrorífica, finalizando en quinta posición. La hinchada Red Devil perdonó entonces a Mourinho por la Carabao Cup y la victoria sobre el Ajax en la final de segunda fila. 

Lukaku, Matic o Alexis Sánchez continuaron el constante desembolso de Mourinho desde su llegada a Manchester, ¿y todo para qué? Pues para quedar eliminado ante un Sevilla muy superior, navegar a dieciséis puntos del líder City en la Premier League y, lo que es peor, generar una pésima sensación entre sus aficionados, acostumbrados a ver a un equipo imponente durante la era Ferguson y resignados a otro plano y sin identidad en las dos últimas temporadas. 

Para colmo, mientras Mourinho permanece inmerso en sus habituales enfrentamientos dialécticos (ahora con Frank de Boer), también se permite el lujo de burlarse de su propia entidad. Así lo hizo, también, nada más finalizar el choque contra el Sevilla, recordando que él mismo les había eliminado cuando era técnico del Oporto y del Real Madrid y que, por lo tanto, no era una nueva experiencia para el United. Delirante…. 

Con la grada lógicamente irritada, el luso depende ahora de su vestuario para sobrevivir. Un lugar del cual ya expulsó al citado Mkhitaryan, en el que margina a otros como Shaw o Martial y donde se sospecha cada vez más sobre la situación de Pogba. Ya no es que el francés esté lejos de su mejor nivel; es que últimamente deambula por el césped como un alma en pena. Por si fuera poco, el jugador mejor pagado de Inglaterra (Alexis) se encuentra a años luz de justificar su salario de 500,000 libras semanales. 

Es la realidad de José Mourinho en Old Trafford. Una con difícil salida, como le sucedió en el Real Madrid y en su segunda etapa en el Chelsea, debido a que sus juegos mentales cada vez son menos efectivos… como también lo es el que se desempeña sobre el verde. Y acaba de renovar su contrato…

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