El Chelsea se marcha de la Champions League sin haber sido inferior al Barcelona en casi ningún momento de la eliminatoria. El conjunto inglés fue mejor en Stamford Bridge y llegaba al Camp Nou con la intención de repetir el plan de hace unas semanas. Pero se encontró con un problema: Leo Messi tenía prisa. El argentino voló por los aires cualquier idea preconcebida que pudiera haber traído Conte en la maleta y, cuando apenas habían transcurrido dos minutos de partido, abrió el marcador tras una carambola que terminó con un derechazo entre las piernas de Courtois.

El tanto cambió por completo el guión del encuentro, también los papeles de ambos equipos. El Chelsea asumió la necesidad de proponer y metió al Barça en su área. Comandados por Hazard y Willian, los ‘blues’ metieron en muchos problemas a la zaga culé a pesar del lastre que supuso un desacertado Giroud. Pero entonces el karma quiso darle una lección a Conte, como ayer a Mourinho, pasándole factura por ofrecer espectáculos tan pobres con plantillas tan valiosas. Sólo jugando a ganar cuando no queda más remedio.

Y se alió con Messi, que necesita muy poca ayuda de nadie. Le robó la cartera a Cesc en el centro del campo y se deshizo como quien salta una valla de Azpilicueta y Christensen. Cuando ya tenía toda la atención de sus rivales, dejó solo a Dembélé en el otro extremo del área. El francés completó su primera gran semana en Barcelona resolviendo con un zapatazo imparable para Courtois.

No se rindieron los ingleses, que como en la ida volvieron a encontrarse con la madera en un buen lanzamiento de falta de Marcos Alonso. Con los palos y con unos excelentes Piqué y Umtiti. Los dos centrales azulgranas volvieron a mostrarse insuperables como última frontera antes de Ter Stegen, al que le resolvieron gran parte del trabajo.

Apretaron también tras el descanso, haciéndole ver al los de Valverde que todavía quedaba eliminatoria. De nuevo, hasta que Messi quiso. El argentino se perdió el partido del fin de semana por su reciente paternidad y se le notó especialmente motivado. Necesitaba su dosis de balón. Y así, sin más, volvió a convertir un balón en tres cuartos en una jugada de gol. De nuevo entre las piernas de Courtois, esta vez con la izquierda, poniendo el punto y final cuando todavía quedaba media hora. Todo salió a pedir de boca para el Barça, incluido el recibimiento de la afición a André Gomes con una gran ovación después de afirmar sus problemas en los últimos días.

No Hay Más Artículos