El fútbol europeo parece haberse instalado últimamente en un delirio de violencia sin fin. A las dantescas escenas de los últimos días, como la revuelta iniciada por el presidente del PAOK griego o los excesos de los aficionados del West Ham y del Lille, se suman ahora otros episodios surrealistas protagonizados por futbolistas. Ocurrió, concretamente, en la jornada de Ligue 2 disputada este viernes, en el partido entre el Quevilly y el Auxerre

El cuadro visitante se adelantó muy rápido, pero los locales, en descenso y mucho más necesitados de puntos, dieron la vuelta al marcador hasta colocarse 3-1 a falta de un cuarto de hora para el final del encuentro. Entonces, sin motivo aparente (parece que un comentario en pleno partido pudo desencadenar la pelea) y para sorpresa de todos los asistentes, sucedió esto: 

Los dos jugadores del Auxerre implicados en el bochorno son el lateral izquierdo Pierre-Yves Polomat y el centrocampista Mickael Barreto. En las imágenes televisivas se aprecia claramente cómo ambos jugadores se desentienden del ataque del equipo rival hasta encararse. En ese momento, Polomat propina un cabezazo a su compañero y Barreto responde con un puñetazo, teniendo que ser un futbolista del Quevilly, Marvin Gapka, el que acuda primero a separarlos. Al árbitro no le quedó más remedio que expulsarlos de inmediato. 

El Auxerre, club habituado en los últimos tiempos a competir en la Ligue 1 e incluso a palpar los campeonatos europeos, emitió un comunicado disculpándose por la actitud de Polomat y Barreto y asegurando que no tolerará esa clase de comportamientos entre los miembros de su plantilla. “El club se siente dañado por este inadmisible comportamiento. Los jugadores han manchado la imagen del club, que siempre ha valorizado el trabajo y la educación. A los padres, aficionados y socios que quieren al Auxerre, pedimos perdón”, reza el comunicado de la institución francesa. Actualmente, el equipo se sitúa navegando en tierra de nadie, en mitad de la clasificación y sin apenas opciones de pelear por el ascenso a la Ligue 1. Desde luego, habrán de calmarse las cosas en su vestuario para conseguirlo…