La Champions League es un producto que no tiene cómo fracasar, porque junta a los mejores equipos de fútbol del mundo año tras año. Pero la UEFA está meneando un poco el árbol porque ve las orejas al lobo: el maná de los derechos televisivos corre riesgo de, si no acabarse, sí dejar de ser tan generoso, y además los clubes amenazan de vez en cuando con plantar a la Champions y formar una Superliga europea al margen de la UEFA. Ante esas amenazas y ciertos síntomas de agotamiento dela fórmula, la Champions entrará en una nueva fase la próxima temporada con nuevas normas y horarios.

Además de lo que ya se sabía, que es que la Champions League pasará a ser casi una liga cerrada tras confirmar que los 4 primeros de las cinco principales ligas (España, Inglaterra, Italia, y Alemania) sacarán su pasaporte directo. Se lo están poniendo fácil a esos equipos que antes tenían que jugar previas si eran terceros y cuartos. Las sorpresas serán cada vez menores, y los duelos que ya se están repitiendo ad nauseam lo seguirán haciendo. Al margen de la nueva clasificación, la UEFA ha decidido que el ya mítico horario de la Champions, el de las 20.45 horas en España, se acabó. En la fase de grupos, se jugarán dos partidos a las 18.55 horas y otros dos a las 21 horas. 

Pero lo más importante para la nueva Champions League es lo que afecta a los jugadores. Sobre todo, la norma que permitirá que jugadores que ya han disputado competición europea con un equipo puedan hacerlo con otro. Es decir, lo que le pasa a Coutinho esta temporada, que no puede jugar Champions con el Barça porque ya lo hizo con el Liverpool , se acabó. Otra medida que refuerza el poder de los más poderosos, que antes a lo mejor se pensaban hacer fichajes por ese motivo, y ahora ya no tendrán problema en pagar lo que les pidan por los jugadores que les apetezca.

Además de esa permisión, la Champions League habilitará un cuarto cambio en las prórrogas de las eliminatorias, no ne la fase de grupos. Y por último, los entrenadores de los equipos que lleguen a la final de la Champions (y de la Europa League, competición para la que se aplican todos estos cambios) dispondrán de un banquillo mayor, ya que podrán convocar a 23 jugadores en vez de los 18 de la actualidad. Todo sea para reforzar el papel de los más grandes y por evitar que nadie tenga tentaciones de irse a otra competición.

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