El mercado del fútbol ha cambiado. En los últimos años, los ricos se han hecho más ricos y los pobres han visto cómo no podían hacer nada para retener a sus jugadores. Por ello, la concentración de estrellas en un número reducido de clubes es cada vez mayor, lo que nos lleva a la segunda fase: una lucha de gigantes. Ocurrió el pasado verano, con el PSG llevándose a Neymar del Barça, que contraatacó sin suerte intentando fichar a Verratti, y puede ocurrir el próximo verano, esta vez con una guerra entre Real Madrid y Manchester City.

Los protagonistas, en este caso, son Isco y Sterling. La situación de ambos jugadores en sus equipos es muy diferente. Peor para el español, que un año más sigue sin lograr la continuidad en el Real Madrid a pesar de sus buenas actuaciones. El jugador malagueño no es feliz y, aunque con elegancia, tampoco lo oculta, como hizo esta semana tras lograr un hat-trick con España: “Aquí tengo la confianza del seleccionador, quizá el problema soy yo, que no me la he ganado con los buenos futbolistas que hay en mi equipo“.

La historia se repite para Isco, que la temporada pasada ya escuchó cantos de sirena de media Europa cuando también le costó convencer a Zidane. Su buen último tramo de temporada, ganándose la titularidad, en parte por las continuas lesiones de Bale, lo hicieron convencerse de que el Madrid era su sitio y renovó hasta 2022. Desde Inglaterra afirman que el Manchester City está dispuesto a ir a por él ofreciéndole lo que quiere: titularidad e importancia. Guardiola lo quiere para seguir perfeccionado su maquinaria, pero debe convencer primero al Madrid, que no suele estar dispuesto a reforzar a rivales directos por la Champions.

De hecho, también desde las islas británicas afirman que el club merengue ha puesto sus ojos en una de las estrellas citizen: Raheem Sterling. El internacional inglés ha explotado con la llegada de Pep al Manchester City y el club ha optado por iniciar los contactos para su renovación. El acuerdo actual termina en 2020 y no lo quieren dejar escapar, pero se han encontrado con que el jugador prefiere esperar, según parece, por las insinuaciones que le llegan desde el Bernabéu.

Habrá que ver lo que sucede en los siempre interesantes veranos de Mundial. Quizá sólo sean disparos de advertencia para evitar un combate mayor, pero lo que está en el futuro inmediato vamos a poder ver choques entre transatlánticos de este tipo, porque el talento de primer nivel pasa cada vez menos tiempo en equipo de clase media.