Mohamed Salah sigue dando pasos agigantados para ser reconocido como el mejor jugador de la temporada en Inglaterra. El futbolista egipcio fue decisivo un día más para el Liverpool, anotando el gol de la victoria cerca del final en el estadio del Crystal Palace, tres puntos que permiten a los hombres de Jurgen Klopp rozar el objetivo de clasificarse para la próxima Champions League (sus perseguidores, Tottenham y Chelsea, juegan mañana entre ellos). 

Y a los Reds les costó un mundo salir vencedores de Selhurst Park. Los Eagles son un equipo muy necesitado, cuya colección de puntos está muy poco por encima del descenso, y arrancaron el choque con ganas. Tantas, que rozando el cuarto de hora se adelantaron gracias a un penalti de Karius sobre Zaha, que transformó el especialista local Milivojevic. Le sentó mal el golpe al Liverpool, cuya reacción llegaría tras el descanso. 

Muy rápido a la vuelta de vestuarios, Sadio Mané igualó la contienda a pase de Milner y con la bendición del ex Red Sakho. Benteke, otro que salió de Anfield por la puerta trasera, pudo subir el 2-1 con dos ocasiones inmejorables pero falló. No lo hizo el Faraón en el tramo final: recibió un balón de Robertson y goleó con su pierna mala, la diana número 29 para él en Premier League. Una auténtica salvajada para un jugador empeñado en romper todas las marcas anotadoras en esta temporada. 

Poco después también vencería el Manchester United. Los de José Mourinho también se afianzan en zona Champions gracias a un triunfo sobre el renacido Swansea, que quedó sentenciado en un abrir y cerrar de ojos. Romelu Lukaku inauguró el electrónico a los 5 minutos, fusilando a Fabianski gracias a la asistencia de Alexis Sánchez. Un gol especial para el belga, ya que con él alcanza el centenar en la máxima competición inglesa. 

Un suspiro más tarde y los Red Devils ventilaban la tarde. Lingard envió un balón perfecto a la carrera del chileno y este subió el 2-0 para deleite de todos los asistentes locales. Su rendimiento no ha sido brillante hasta el momento y la grada espera que este gol pueda ser un punto de inflexión. Lejos de rendirse, el Swansea pudo recortar en el segundo acto, pero los intentos del joven Abraham fueron repelidos por David De Gea.