El Tottenham Hotspur ha roto una racha de 28 años sin ganar en Stamford Bridge con un buen triunfo por 1-3 frente al Chelsea, que a su vez condena a sus rivales londinenses a conformarse con la Europa League de cara a la próxima temporada. Dele Alli rompió la igualada entre ambos contendientes en la segunda mitad con un doblete casi inmediato, dos zarpazos para los que unos apáticos Blues no tuvieron respuesta. 

Las mayores necesidades las presentaba el bando azul pero tras unos compases iniciales equilibrados, el Tottenham se adueñó de la posesión. No le importaba a los Blues, que preferían golpear a la contra y así lo hicieron con un par de avisos, como un disparo lejano de Willian o un gol bien anulado a Marcos Alonso por fuera de juego. Tanto fueron aumentando estas llegadas que el 1-0 parecía inevitable…

Eso debió pensar Hugo Lloris, que se tragó un centro de Victor Moses para que Álvaro Morata rompiese su mala racha en Premier League. Ese tanto dio alas al Chelsea, que contó con varias ocasiones para ampliar su ventaja mientras los Spurs se diluían. Sin embargo, Christian Eriksen se sacó un misil de la nada, ya en descuento, después de haber avisado antes con otro lanzamiento. Ese empate haría muchísimo daño a los locales, como quedaría patente después. 

El Chelsea desapareció por completo en la reanudación, lo que aprovechó el equipo menos necesitado para venirse arriba. Son Heung-Min encontró una fenomenal respuesta de Willy Caballero a su disparo con la zurda, pero el meta argentino fue incapaz de solventar la incomprensible permisividad de sus compañeros en dos acciones muy seguidas de Dele Alli. 

Sin nadie que le incomodase, Eric Dier colocó un buen pase desde su campo para el joven inglés, que superó al portero del Chelsea tras un fantástico control. En la llegada siguiente, Caballero detuvo otro chut de Son, pero entre Marcos Alonso y Andreas Christensen se hicieron un lío para despejar el esférico y este cayó a pes de Alli, que hizo el 1-3 a placer.

De ahí al final, en un estadio enmudecido, la fiesta del Tottenham se completó con el regreso de Harry Kane. Un histórico marcador para los hombres de Mauricio Pochettino, que aseguran su plaza de Champions League y, a su vez, anulan las opciones de un Chelsea paupérrimo en la defensa de su título y cuyo pésimo rendimiento se llevará por delante a Antonio Conte con total seguridad. 

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