“Desafortunadamente perdimos. Quería celebrar esta marca con una victoria pero no fue así y salimos con un sabor negativo de Belén”. Iker Casillas querría que la sorprendente derrota del Porto por 2-0 en el campo de Os Belenenses hubiese sido un partido más en su trayectoria, pero no lo era. Fue su encuentro número 1.000 como futbolista profesional, un hito al alcance de muy pocos jugadores y que conecta a aquel muchacho de 18 años que debutó como portero del Real Madrid en San Mamés un 12 de septiembre de 1999 con el hombre de 36 años que se vestía de corto (pantalones y mangas, como siempre en su caso) en el Estadio do Restelo. 

Así que la memoria de ese millar queda empañada momentáneamente por el disgusto de un petardazo de los dragoes en el momento más inadecuado. Casillas poco pudo hacer para evitarlo. Un error de su defensa permitió a Nathan encarar solo al guardameta español en el minuto 10 de partido. El madrileño hizo lo requerido en esas situaciones, aguantar sin vencerse ante el delantero. Pero el brasileño se impuso a los mandamientos de los porteros al picar con enorme clase el balón por encima de los guantes del cancerbero del Porto. La sentencia del minuto 70 fue un remate de cabeza de Maurides a bocajarro tras un saque de esquina que ni siquiera el Casillas de 18 años, más joven y con más reflejos, habría podido despejar. 

“Tuvimos varias ocasiones, intentamos crear juego, pero esto sucede una vez cada treinta partidos y cuadró así hoy. Mañana debemos levantar la cabeza porque ahora el equipo está caído. En este momento pienso sobre todo en el Aves, el Benfica no me interesa para nada”, dijo Iker para rumiar la derrota y mintiendo un poco. Porque es inevitable que sí piense en el rival lisboeta. El tropiezo del Porto le hace perder el liderato por un punto ante las águias, cuyo estadio visitará dentro de dos jornadas en un duelo de máxima rivalidad portuguesa que puede decidir el resultado de la disputada Liga Nós. Tras ese encuentro quedarán solo cuatro jorndas en el campeonato. 

El millar de Casillas se reparte así: 725 partidos con la camiseta blanca del Madrid; 108 con la blanquiazul del Porto; y 167 con la roja de España. Esos mil encuentros le ha permitido alzar 22 títulos de categoría absoluta (5 Ligas, 2 Copas del Rey, 4 Supercopas de España, 3 Champions, 2 Supercopas de Europa, 1 Mundial de Clubes, 2 Intercontinentales, 1 Mundial y 2 Eurocopas) y otros tres más en categorías inferiores. Ahora apura sus días en Portugal para añadir dos copas más: aún puede sumar el título de Liga y la Taça. El diario Marca destaca que el español ha ganado el 65,3% de sus partidos y ha encajado 583 tantos, solo 0,58% por encuentro.  

Estas pocas jornadas que restan hasta el final de la campaña serán las últimas del hombre conocido como El Santo en el equipo luso. Casillas había perdido la titularidad en invierno ante la pujanza de José Sá, pero el entrenador Sergio Conciençao recapacitó y le devolvió el puesto de privilegio al veterano español para este tramo final de la temporada. Aun así va a continuar su carrera en otro lado. 

Se acerca la despedida del hombre que alzó el trofeo de Campeón el Mundo con España en 2010. Cuando tuvo que salir del Bernabéu, donde era mito y acabó convertido en chivo expiatorio por obra y gracia de (precisamente una leyenda del Porto) José Mourinho, la elección de la ciudad del Duero resultó curiosa. Sin embargo, en Portugal Casillas ha disfrutado de una vida más tranquila que en España y pudo seguir batiendo récords. Ahora deberá buscar un nuevo acomodo donde seguir engordando unas estadísticas de leyenda. 

No Hay Más Artículos