El sueño del Sevilla en la Champions League pende de un hilo tras la ajustada victoria del Bayern de Múnich en el Sánchez Pizjuán por 1-2. Los andaluces compitieron de tú a tú contra el coloso alemán pero contra equipos de semejante pedigrí europeo ni eso es suficiente. Al final, la pizca de fortuna tan necesaria a estas alturas cayó del lado visitante, con dos tantos que perforaron la meta hispalense tras haber recibido sendos desvíos de Jesús Navas y Sergio Escudero. 

Salió el Bayern buscando una demolición. Los de Jupp Heynckes, con Arjen Robben o James Rodríguez en el banquillo, presionaban tan arriba que durante los primeros minutos la televisión sólo enfocaba al área y la portería sevillistas. Mats Hummels con un cabezazo dispuso de la primera ocasión pero curiosamente eso era lo que necesitaba el Sevilla, que poco a poco se sacudió ese agobio rival y empezó a pasar de mediocampo con asiduidad.

De hecho, la primera gran oportunidad del choque fue para Pablo Sarabia, que disparó fuera con su pierna mala cuando lo tenía todo a favor. Sin embargo, dicho error no afectó al cuadro local, que seguía rompiendo líneas de presión gracias al excelso trabajo en la creación de Franco Vázquez. En otra jugada iniciada por el italo-argentino nació el 1-0, precisamente obra de Sarabia. Escudero centró desde su costado y el madrileño se adelantaba a Juan Bernat para desatar el delirio en las gradas.

Entre ese tanto y la lesión de Arturo Vidal podrían hacer creer que el Bayern estaba en la lona. Nada más lejos de la realidad. Justo el recambio del chileno, James, cedía a Franck Ribery en la izquierda y el centro del galo lo enviaba a su red un desafortunado Navas. Injusto mazazo para un Sevilla que había merecido irse al descanso con ventaja… 

El guión de la reanudación fue muy similar. Los bávaros salieron a todo trapo, con un Joshua Kimmich que volaba por la banda derecha. Aún así, otra vez la más clara caía para los de Montella, ahora para el Mudo Vázquez y a quien Javi Martínez robó el gol. Ese acercamiento espoleó al Bayern, que ahora sí atosigaba en repetidas ocasiones: para James, para Ribery, para Muller… Tanto llegaban los de Heynckes que el 1-2 parecía cuestión de tiempo, y así ocurriría. 

El omnipresente Ribery colgaba al segundo palo y Thiago Alcántara anotaba de cabeza, de nuevo, previo desvío de un jugador local, Escudero. Ante eso ya no hubo reacción del Sevilla, ni con los cambios de Montella, por lo que hará falta una gesta de proporciones históricas en el Allianz Arena para continuar la trayectoria continental. Lo consiguieron el Old Trafford, pero la realidad es que el Bayern es bastante más equipo que el Manchester United