Nada excita más al Real Madrid y a Cristiano Ronaldo que la Champions League. En la máxima escena del fútbol mundial, no hay polémicas que valgan, ni resultados mediocres ante equipos normales de la Liga española, ni excusas que valgan. Ni siquiera extrañas rachas perdedoras en un club tan ganador como el blanco. La Juventus, pobre, no lo vio venir, un 0-3 que acaba con sus esperanzas de repetir final por tercer año en los últimos cuatro, y quedarse esta vez en cuartos de final. Porque la Champions League es al Real Madrid como la luna llena al hombre lobo. De repente le salen colmillos y espuma por la boca y se merienda a quien se le ponga por delante. 

Además del triunfo que aclara mucho el panorama del Madrid en la Champions porque convierte el partido de vuelta en trámite y le permite dosificar esfuerzos, la victoria en el Juventus Stadiunm tuvo el golpe de efecto necesario para hacer olvidar detalles del partido no tan positivos para el equipo de Zinedine Zidane. Y ese golpe de efecto es un golazo tremendo de Cristiano Ronaldo que se repetirá ad nauseam. El remate de chilena, espectacular, estético y demoledor para las esperanzas de la Juve, dejó tan impotente a Buffon baja palos como sin respuesta al resto del equipo italiano. Dos minutos después del golazo de Cristiano, Paolo Dybala se autoexpulsaba por zurrarle a Carvajal. Fin de la eliminatoria y de esa maldición histórica que decía que hacía 30 años que el Madrid no superaba a rivales italianos en eliminatorias europeas.

Cristiano abrió el marcador a los dos minutos y luego acabó con la oposición de la Juventus a los 65 con un gol para la historia de la Champions League. Entre medias, el equipo de Allegri pudo empatar por empuje y ocasiones, peor Higuaín volvió a darle la razón a los críticos que le afean su achique en las grandes ocasiones. Las crónicas adornan la gesta del Madrid con elogios repartidos a Keylor Navas, Sergio Ramos y Raphael Varane, antes de que Zidane diese entrada a Lucas Vázquez en la segunda parte y equilibrase un centro del campo que Betancourt y Khedira desequilibraban para el lado local.

Nada de eso importará cuando se mire años después a este partido y lo que se recuerde sea el golazo de Cristiano Ronaldo. La mejor noticia para el Madrid no es ya el tanto en sí, sino la actividad del luso: desmarque en la jugada que da lugar al gol, pase a un compañero, recuperación de la posición sorprendiendo a toda la defensa local, remate estratosférico. Para más inri, Cristiano dio la asistencia del 0-3 marcado por Marcelo. Cristiano participó más y mejor en esas jugadas que en muchos momentos de los últimos dos años. Y es que la Champions League le excita más que nada al luso.

Algo de celos tengo por el golazo de Cristiano, pero estoy contento por lo que ha hecho. Es un jugador diferente y hace este tipo de cosas. Me alegro por él. Nos tenemos que alegrar de tenerle”, dijo Zidane tras el partido, respondiendo como podía a preguntas absurdas como si el gol de Ronaldo le recordaba a la película Evasión o victoria. Para menos bromas estaba Allegri: “Hay dos equipos que tienen una ventaja sobre cualquier rival: uno el Madrid, que tiene a Cristiano el otro es el Barcelona, que tiene a Messi. Esta es una ventaja enorme. Creo que el 3-0 es excesivo”. Nadie se acordará de esto, tampoco. Sólo de Cristiano Ronaldo y la postal perfecta.