El fútbol portugués vive uno de los mejores momentos de su historia. Son campeones de Europa; su gran estrella es Cristiano Ronaldo, un futbolista de leyenda que no deja de acumular logros; y José Mourinho es uno de los entrenadores más importantes de los últimos 20 años. Pero concitar la atención no implica despertar simpatías. Y lo cierto es que las estrellas de balompié luso resultan, cuanto menos, controvertidas: el hinchadísimo ego de CR7 atrae y repele por igual, mientras que Mou es más noticia por frustrar logros ajenos que por los suyos propios. Y ahora es otro cliente del súperagente Jorge Mendes, el entrenador del Wolverhampton Nuno Espírito Santo, quien está en el centro del debate. 

A Nuno lo mandaron “a la mierda” reiteradamente delante de las cámaras de televisión este pasado viernes. ¿La causa? Su supuesta falta de respeto a las tradiciones, siempre tan observadas en el fútbol de las islas británicas.

El escenario fue el partido que disputaron los Wolves, primeros de la Championship League (segunda división inglesa), en el campo del Cardiff City galés, segundo clasificado. El encuentro, que comenzó con solo seis puntos de diferencia entre ambos y un partido menos disputado aún por el equipo local, resultaba decisivo para las aspiraciones de ascenso a la deseada Premier League, la más lucrativa y popular liga nacional de fútbol en todo el mundo. 

El guion del encuentro pareció escrito por un torturador. Los Wolves de Nuno se adelantaron mediado el segundo tiempo con gol de su estrella, el también portugués Rúben Neves. Pero en el estertor del partido sucedió lo increíble. El árbitro señaló penalti a favor del Cardiff con el tiempo reglamentario cumplido, en el minuto 93. El portero visitante, John Ruddy, desvió el lanzamiento de Gary Madine. Cuando aún no habían cesado los lamentos de la hinchada galesa, el milagro: un nuevo penalti. Minuto 95 y un lanzador diferente contra la portería del equipo de Nuno. Junior Hoilett disparó al larguero y malogró la última ocasión para espanto de la grada. 

En el césped, el técnico de los Wolves corrió poseído para abrazarse con sus jugadores. Nuno se unió a la piña de los futbolistas para festejar una victoria increíble. Neil Warnock, entrenador del Cardiff, salio también al terreno de juego para saludar a la afición mientras rumiaba algo con cara de pocos amigos. Al momento apareció el luso dispuesto a estrecharle la mano y Warnock comenzó a huir de él, rechazándolo con gestos airados mientras le gritaba “fuck off” delante de las cámaras.

El veterano manager de los bluebirds explicó después el motivo de su ira y del desplante a Nuno. Calificó al portugués de “una desgracia” y lo acusó de “falta de clase” por no estrecharle la mano cuando el árbitro señaló el final del encuentro. “En el fútbol británico le das la mano al entrenador justo al final (…). Fui a estrechársela y salió corriendo, eso fue lo que hizo. Si eso es lo que hacen en Portugal, vale. Pero en Gran Bretaña no lo hacemos así”, se desahogó.

Cuando le dijero a Warnock que su rival había manifestado que le pediría disculpas por irse a festejar antes de cumplir con el protocolo, su cabreo aún fue a más: “Puede decir lo que quiera tras el partido. Pero yo hablo de lo que debería hacer cuando suena el silbato, de la etiqueta, de los modales, de la clase. Han ganado el partido, por Dios. Debería darme la mano y decir “mala suerte”. No tienes que salir corriendo así para restregárnoslo. Una desgracia”. “No aceptaré sus disculpas”, concluyó el mister del Cardiff. 

No es que Warnock le sobrase elegancia tampoco mandando al ex técnico del Valencia “a la mierda” delante de todo el mundo. Pero lo cierto es que a Nuno eso ya le debe de importar poco. A él lo que le preocupa es que está a solo cinco puntos cuando restan cinco jornadas de poder estrecharle la mano a los entrenadores de la Premier League la próxima temporada. 

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