La Roma ha escrito la página posiblemente más inesperada en toda la Champions League 17/18 tras eliminar al Barcelona y clasificarse para las semifinales de la competición continental con todo merecimiento. El conjunto italiano fue muy superior hasta el minuto 82, justo cuando Manolas hizo el definitivo 3-0, porque hasta entonces los catalanes habían ido a la capital de Italia de vacaciones. Y cuando esta es tu actitud sobre un campo de fútbol, lo sueles acabar pagando. 

La noche se torció para los culés casi de inmediato tras el pitido arbitral, porque la ocasión inicial de Messi sería un espejismo. El capitán Daniele De Rossi envió un balón largo a su panzer Dzeko y el bosnio hizo trizas la oposición de un Jordi Alba superado y un Umtiti demasiado permisivo. Ter Stegen estaba vendido y el balcánico ejecutaba el 1-0. Lo peor es que el Barça se durmió todavía más a partir de ahí, ahogados por la presión y el empuje de los locales. 

Di Francesco había acertado con su alineación inicial, pues Florenzi era un puñal por el costado derecho. Suyos fueron los dos centros que casi acaban en gol tanto de Schick (con Piqué durmiendo, fallón en el remate) como de Dzeko, que esta vez sí se encontró con un paradón del portero alemán. Pese al 4-1 de la ida, era sorprendente ver cómo la Roma pasaba por encima del que será con toda seguridad campeón de la Liga española

El Barça dio gracias de perder por la mínima al descanso, pero la siesta continuó tras el mismo. A los italianos les había encantado la fórmula del primer gol y la repitieron, con la diferencia de que Piqué cometería un evidente penalti sobre Dzeko, agarrando al bosnio de su brazo izquierdo y zancadilleándolo por si había dudas. De Rossi lo transformaba con un gran lanzamiento y hacía soñar a los suyos. ¿Y los catalanes? Pues ni con esas. Ernesto Valverde lo intentó moviendo el banquillo pero todo seguía igual: el gladiador romano, personificado en el incombustible Nainggolan, acribillaba al favorito culé. 

Para sentenciar la noche de los visitantes, Di Francesco también atinaba con sus recambios. Ter Stegen hizo lo imposible por evitar el 3-0 tras el remate en el segundo palo de El Shaarawy pero no podría hacer lo mismo poco después. El turco Under, un fichaje con el sello de Monchi, ponía un buen saque de esquina y Manolas se deshacía de Semedo para hacer justicia. Ya a la desesperada, el Barça metía a Dembele y Alcácer y solo ahí intimidaron, aunque sin hacer trabajar al meta Alisson. Especular con el marcador es lo que tiene y la excelente Roma se lo ha hecho pagar.