El espectáculo debe continuar, pero la incredulidad de los aficionados al fútbol está justificada. Es difícil imaginar que las semifinales de la Champions League y de la Europa League puedan igualar la memorable ronda de cuartos de final que ofrecieron los dos torneos continentales, repleta de remontadas, goleadas y duelos de resultado inesperado. Pero el deporte renueva la ilusión constantemente y por eso la expectación ya es máxima para conocer a los finalistas que resultarán de los emparejamientos decididos en el sorteo de la UEFA. Liverpool y Roma se enfrentarán el 24 de abril y el 2 de mayo (ida en Inglaterra, vuelta en Italia), mientras que Bayern de Múnich y Real Madrid lucharán por optar a otra Copa de Europa el 25 de abril y el 1 de mayo (ida en Alemania, vuelta en España). MarsellaSalzburgo y ArsenalAtlético de Madrid son los penúltimos enfrentamientos de la otra competición.

Las dos semifinales de la Champions cargan con mucho bagaje previo, pues juntan a clubes históricos del concierto europeo. Los vasos comunicantes entre los cuatro equipos llegan hasta nuestros días, con dos nombres propios destacados: James Rodríguez y Mohamed Salah. El colombiano, cedido por el Madrid al Bayern, es una de las figuras del conjunto bávaro que ha arrasado en la Bundesliga. Aún hay aficionados madridistas que echan de menos al habilidoso enganche cafetero, que jamás fue capaz de ganarse la titularidad con Zidane pero que ahora brilla en Alemania y será pieza clave del conjunto bávaro que va a dirigir Niko Kovac la próxima temporada

Kross, Robben y el propio técnico germano Jupp Heynckes, son nombres que emparentan a españoles y alemanes, además de las ansias de revancha por el último emparejamiento de semifinales de 2014, cuando los blancos apearon al Bayern entrenado por Pep Guardiola. Parte de la prensa opina que en esta semifinal confluyen los dos favoritos al título, pese a que los muniqueses eliminaron con más apuros de los previstos al Sevilla, y el Real Madrid vivió una de sus experiencias más agónicas en Europa para librarse de la Juventus. En el Bernabéu respiran aliviados al saber que Sergio Ramos no se perderá ningún partido pese a bajar al campo estando sancionado cuando su equipo estaba a puntos de caer en cuartos de final

El Liverpool de Jürgen Klopp desembolsó 40 millones de euros a la Roma por Mohamed Salah el pasado verano. Ahora, menos de un año después, todo el mundo del fútbol considera la operación una ganga. El egipcio es, junto a Cristiano Ronaldo, el jugador más decisivo de esta edición de la Champions League y uno de los futbolistas más en forma del planeta. Aquella venta podría haber empañado la gestión de Monchi en su primer año como director deportivo de los giallorossi, pero ahora mismo es un emperador en la ciudad eterna tras haber desbancado al Barcelona. Los romanistas son los únicos que jamás han ganado el trofeo más preciado del continente y ahora están en disposición de vengarse de la mayor afrenta de su historia. Fueron los reds quienes les privaron de hacerlo en la final de 1984 disputada en el Olímpico de Roma. Los ingleses, que frustraron al Manchester City de Guardiola, quieren que la Roma renueve sus motivos para odiarlos impidiéndoles llegar a la final de Kiev.

En la Europa League, los dos mayores favoritos por heráldica, Arsenal y Atleti coincidirán en una semifinal que les abrirá camino a la redención de una temporada complicada para ambos. Para los ingleses, por su enésima decepción en Premier League, lejos una vez más de la pelea por el título, y para los españoles por su eliminación en la fase de grupos de la Champions. El Red Bull Salzburgo austriaco se enfrentará al equipo que cuenta con el mayor aliciente de todos: nada gustaría más al Olympique de Marsella que proclamarse campeón de un trofeo en el estadio de su rival, el Olympique de Lyon, que acogerá el partido definitivo.