En el París Saint-Germain ya se piensa en el verano. Algunos, como Neymar Jr., hace tiempo que están de vacaciones (obligado por su lesión antes de la vuelta de los octavos de final de la Champions League) y otro, como Unai Emery, están preocupándose de hacerse con souvenirs de recuerdo de su paso por el equipo. El entrenador vasco ya sabe que no continuará al frente del multimillonario club francés tras caer con estrépito en el torneo europeo dos campañas seguidas, pero al menos ha podido alzar la Ligue 1, algo que ni siquiera logró el curso precedente. 

Los parisinos aniquilaron 7-1 al Mónaco, su principal rival y el mismo oponente que les había arrebatado el torneo de la regularidad la pasada temporada. El equipo de Leonardo Jardim interrumpió una racha avasalladora del PSG iniciada en 2013, con un dominio prácticamente absoluto en los torneos locales que aún puede continuar. Los de la capital están en semifinales de la copa gala. 

El poderío económico del club está alterando el paisaje tradicional del fútbol francés. Con este campeonato suman siete títulos de Ligue 1, cinco de ellos conseguidos en el último sexenio. Para hacerse con el actual tuvieron que reclutar a Neymar Jr. y a la mayor estrella de su rival monegasco, Kylian Mbappé. Ninguno de ellos participó en el festín ante el Mónaco, un encuentro resuelto a los 27 minutos, cuando el PSG mandaba ya 4-0 en el marcador. Los de Emery se proclaman campeones a falta de cinco jornadas con un registro hasta la fecha de 103 goles a favor y 23 en contra, lo que demuestra su abrumadora superioridad en el torneo. 

Ninguno de esos datos va a salvar al entrenador, que simplemente le está calentando el banquillo a su sucesor. Ahora mismo semeja que es Thomas Tuchel, el extécnico del Borussia Dortmund, el elegido para satisfacer al propietario Al-Khelaifi en el único compromiso que le importa: asentarse en la superélite continental. Parece un interés compartido por su máxima estrella. Mientras el PSG se jugaba el título de liga, Neymar subía desde Brasil una historia a sus redes sociales en la que aparecía jugando al póquer en internet mientras el partido de su equipo asomaba en una pantalla al fondo del salón. Al menos tuvo el detalle de publicar más tarde un mensaje de felicitación a sus compañeros por el éxito. 

En esa imagen compartida por Neymar, aparece él en primer plano junto a su amigo Dani Alves y al fondo, en pequeño y en la última fila, aparece el retrato de su entrenador. Un síntoma de cómo se viven las cosas en París, la ciudad del amor donde no hay amor para Emery

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