Al menos no salió ninguno a medio vestir. Porque lo normal era que los futbolistas del Mainz y del Friburgo estuviesen ya dispuestos a cambiar las prendas sudadas por otras limpias, descansar los músculos y escuchar las correcciones de su entrenador cuando el árbitro Guido Winkmann les ordenó salir de los vestuarios y regresar al campo. Unos minutos antes había señalado el final del primer tiempo, pero de camino al túnel recibió el aviso de que había dejado de pitar un penalti por mano clara en el área del equipo visitante. Así que Winkmann no solo tuvo que pasar la vergüenza de su error sino la de ordenar a los dos equipos que regresasen al césped mientras en la grada nadie sabía lo que estaba pasando. 

Desde que en diciembre un colegiado tuvo que parar un partido para buscar en el vestuario al jugador que había expulsado y decirle que volviese, que le había cambiado la tarjeta roja por una amarilla, la Bundesliga no vivía otro circo igual a causa del vídeoarbitraje. Y no se trata, ni mucho menos, de la única anécdota que se ha vivido en las ligas que, como Alemania, ItaliaFrancia o Portugal han adoptado el VAR esta temporada. En La Liga española funcionará el próximo curso y de momento en la Premier League han dicho que no quieren saber nada del asunto. 

Y no es de extrañar. El esperpento en el Coface Arena de Maguncia fue colosal. El penalti que se vio desde la central de control de vídeo en Colonia tardó en lanzarse casi siete minutos en el escenario del partido. En ese lapso hubo que lidiar con la incomprensión de los futbolistas y el rechazo inicial de la plantilla del Friburgo a aceptar un penalti que creían ya enterrado en la memoria del encuentro. Al final lo tiró y lo marcó el argentino De Blasis para el equipo local. Lo celebró con la hinchada que no había aprovechado el descanso para ir al bar o al servicio, y acto seguido se volvió a marchar al vestuario con sus compañeros. 

Situaciones como la referida demuestran que el fútbol tiene todavía muchas aristas que pulir para que el videoarbitraje encaje sin dramas en un deporte en el que el reloj no se detiene y los aficionados valoran el flujo constante en el juego. En eso se distingue de otras disciplinas en las que abundan las interrupciones y la revisión de jugadas se intercala de forma menos intrusiva, como el baloncesto o el fútbol americano. Pero si la FIFA quiere que el uso de la tecnología convenza a los reticentes debe tener en cuenta que los tiempos de reacción y ejecución de las correcciones tienen que acelerarse. La gran prueba de fuego va a tener lugar este verano en el mayor escenario posible, el Mundial de Rusia 2018, el primero con VAR

Finalmente el Mainz ganó 2-0 al Friburgo un duelo decisivo por la permanencia en la Bundesliga. Pero pese a que el penalti ayudó a la victoria, no todo era felicidad en la grada. La afición alemana también mostró su disconformidad con otra de las cargas del fútbol actual: los horarios televisivos. El encuentro se disputó en lunes. Pero que los partidos se jueguen como siempre en fin de semana parece algo que ni siquiera el VAR va a poder corregir. 

 

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