El estado mental de los deportistas de élite es un debate cada vez con mayor presencia en los medios de comunicación y ayuda a que aficionados descarten tópicos sobre los comportamientos de las estrellas. Casos como el de Kevin Love reconociendo abiertamente sus problemas mentales, ponen el foco en la realidad que viven algunos destacados deportistas detrás de las luces de la cancha. El último en salir a la luz es el de Michael Carrick, centrocampista del Manchester United, de larga y próspera carrera tanto en su club como en la selección inglesa. A sus 36 años, Carrick vive sus últimos días como futbolista en activo, porque colgará las botas cuando termine esta temporada. Por eso puede mirar atrás y reconocer que la ansiedad que le generaba representar a su país era demasiada.

“Probablemente estaba en el límite de… sí, de la depresión, a veces. Le dije a la FA [Federación Inglesa]: ‘Mirad, por favor, no me seleccionéis'”, abrió su corazón Carrick a un programa de la BBC. El centrocampista no juega con la selección de su país desde noviembre del 2015, cuando se lesionó en un partido contra España. Era su 34 aparición con la camiseta de los Tres Leones. “Llevaba ya un buen tiempo con la selección y, si soy honesto, cada vez me resultaba más difícil viajar. No me importaba hacerlo con el United en pretemporada durante tres semanas o lo que fue fuera, pero ir con Inglaterra, era deprimente”, explicó el ex del West Ham.

Michael Carrick jugó dos Mundiales con Inglaterra, en el 2006 y en el 2010. Un hecho que reluce en el currículum de cualquiera, pero que con la presión mediática que sufre la selección puede convertirse en un tormento. Así lo vivió el mediocentro del United. “Llegué al punto después de Sudáfrica 2010 en el que pensé: ‘No puedo hacer esto de nuevo’. La gente me decía: ‘Recomponte y agradece lo que tienes‘. Yo lo entendía, el privilegio que suponía, pero simplemente era demasiado duro, no podía lidiar con eso más”, declaró a la BBC.

Michael Carrick apenas ha disputado 4 partidos en todas las competiciones del Manchester United esta temporada, la última antes de que cuelgue las botas y pase a integrar el cuerpo técnico de los Diablos Rojos. Más de 300 apariciones con la camiseta de los de Old Trafford le han convertido en el enlace entre los míticos Beckham, Scholes, Giggs y compañía y la generación actual. Pero detrás de todo eso había un estado de ansiedad constante al menos en los últimos 5 años. 

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