Había sido el verano soñado para Álvaro Morata. El Chelsea había despachado al rebelde Diego Costa y el técnico de los londinenses, Antonio Conte, tenía apuntado el nombre del madrileño en su agenda (ya le había querido fichar para la Juventus). Los Blues respaldaron a su entrenador y el habitual suplente en el Bernabéu se convertía, de la noche a la mañana, en la referencia ofensiva del campeón de Inglaterra. Y Morata empezaba dando la talla: gol en su primera jornada en la Premier League, hat-trick frente al Stoke en septiembre, tanto decisivo en la victoria local sobre el Manchester United… 

Con esta carta de presentación, nadie hubiera imaginado el alarmante apagón que ha experimentado el delantero español en este 2018. Y es que tal ha sido su cuesta abajo que el tren del Mundial parece escaparse sin remedio para un futbolista que, a priori, tenía muy encarrilado su billete a finales del año pasado. Pero los números y, especialmente, el rendimiento general del madrileño no invitan al optimismo. 

El Chelsea actuó rápido para apagar el incendio que les amenazaba con la llegada de Olivier Giroud, delantero experimentado en la Premier League y habituado a impactar desde el banquillo. Y así empezó el galo, en la grada, como recambio natural del español. Pero su presencia no ejerció el efecto deseado en Morata, cada vez más decaído y con la puntería de un alevín. La titularidad de Giroud en el Camp Nou, durante la eliminatoria de Champions League ante el Barcelona, revelaba un cambio total de piezas en la pizarra de Conte. 

Con el paso de las semanas, lejos de mejorar, la situación del madrileño ha seguido empeorando. Giroud fue el artífice de la remontada del Chelsea frente al Southampton el pasado fin de semana, anotando dos goles en ocho minutos tras sustituir a Morata. Unos días después, con ambos arietes en el once inicial, el ex del Madrid erró su enésimo mano a mano del curso antes de ceder su puesto a Eden Hazard. Su arrebato en el banquillo fue tal que no le quedó más remedio que pedir disculpas. 

¿Y el futuro inmediato? Pues nada halagüeño. Mientras varios atacantes españoles continúan haciendo muchos más méritos para acudir a Rusia (Iago Aspas o Rodrigo, por citar a un par), su presencia en el próximo proyecto del Chelsea está lejos de ser garantizada. Conte, su gran valedor, saldrá del club londinense en los meses venideros, y ya no sólo Giroud parece haberle superado: los Blues han observado con satisfacción la fructífera cesión en Dortmund de Michy Batshuayi, cuyas cifras aplastan a las de un Morata condenado a la incertidumbre. 

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