Posiblemente nadie, ni el propio Mohamed Salah, esperaba semejante cosa cuando fichó el pasado verano por el Liverpool. Sí, el estilo de fútbol heavy metal de Jurgen Klopp se adaptaba a la velocidad del delantero egipcio, como demostró en los mejores días en la Roma. Pero de ahí a convertirse en un goleador de calibre histórico, había un paso. Salah lo ha logrado hasta el punto de estar ya en los libros de la Premier League, y es el favorito para robarle a Leo Messi la Bota de Oro 2018 al mejor goleador del continente. 

Ante el West Bromwich Albion, Salah volvió a ver puerta, el 0-2 momentáneo para el Liverpool a domicilio. Oxlade-Chamberlain asistió y el africano definió con un sutil toque por encima del portero, la definición ya clásica del punta de los Reds. Era el gol número 31 de Salah en la Premier League, y sólo tres delanteros consiguieron esa cifra en la historia de la competición desde que se juega a 38 partidos. La compañía no podía ser más selecta: Alan Shearer, Cristiano Ronaldo y Luis Suárez. Salah, que ya lleva más de 40 tantos entre todas las competiciones, es el mejor goleador de las ligas europeas esta temporada. Acumula dos tantos más que Leo Messi (y de la motivación y las ganas de esforzarse del argentino dependerá el futuro de la Bota de Oro 2018), y tres más que Lewandoski. 

Aunque Jonas, el brasileño del Benfica, lleve 33 goles y no cuenten tanto para la Bota de Oro por cuestión de coeficientes, Mohamed Salah es el favorito para llevarse el trofeo al mejor realizador del año. Su explosión goleadora tiene al Liverpool luchando por la segunda plaza de la Premier a falta de tres partidos, en los que podría convertirse en el máximo anotador de la competición en su actual formato. Y, por encima de todo, tiene al conjunto de Jurgen Klopp en condiciones de meterse en la final de la Champions League, porque mira a la Roma de tú a tú en una semifinal explosiva. Aún así, el técnico alemán salió con un sabor de boca muy agridulce de la visita al Albion, que empató 2-2 igualando dos goles de desventaja en los últimos 10 minutos

Klopp reclamó un penalti claro a favor en el inicio del segundo tiempo y la más que posible expulsión de Hegazi por un puñetazo a Danny Ings. Pero lo que ya le sacó de sus casillas fue el estado del césped de The Hawthorns. “No creo que este punto ayude al WBA en nada. Ellos no se quedan en la Premier League [son colistas y ya descendidos] y nosotros sí. Ellos no necesitan el punto y nosotros sí. Ellos hoy están felices y nosotros no. Soy un gran aficionado al fútbol y creo que hay que poner las mejores condiciones para ver un buen partido. Es competencia del equipo local regar el campo. Es una cuestión también de evitar lesiones”, se quejó amargamente Klopp. ¿La respuesta de su rival, Darren Moore? “No fue un plan malvado, sólo un día caluroso”.