El Real Madrid ha ganado las dos últimas Champions League y no parece que haya nadie capaz de detenerlo en su carrera a por la tercera consecutiva. No al menos concediendo lo que concedió el Bayern de Múnich en la ida de las semifinales, porque el equipo bávaro perdonó innumerables ocasiones en ataque y le regaló el segundo tanto al equipo español en un error impropio del nivel que exige la competición, para viajar en desventaja al Bernabéu.

Y, entre otras cosas, los de Zinedine Zidane reinan en Europa por ser un conjunto que comete pocos fallos y siempre castiga los del rival. Lo hizo en Turín y volvió a hacerlo en Alemania, gracias a un Marco Asensio que volvió a mostrar su categoría en un gran escenario. El zurdo entró en la segunda parte y aprovechó una incomprensible pérdida de balón de Rafinha, que le entregó el balón siendo el último hombre tras un saque de esquina a favor. Asensio combinó con Lucas Vázquez y batió a Ulreich con la tranquilidad y la precisión de los mejores.

Después, y también antes, dominio del Bayern, que liderado por un rejuvenecido Ribery le creó muchos problemas a la zaga madridista. No tuvieron puntería los germanos, que al menos no sufrieron en las contras, en parte, por un Cristiano Ronaldo más desenchufado de lo habitual en este tipo de partidos. El portugués se quedó sin marcar por primera vez en un encuentro de Champions League.

Fue clave Keylor Navas, que se resarció con varias paradas después de su error en el primer gol. Cuando mejor estaba el Madrid, Kimmich sorprendió a Marcelo con una sprint desde la defensa y se plantó en el área. La jugada pedía un centro, eso creyó el meta tico, que se venció regalando el primer palo para que el disparo del lateral entrase sin oposición.

El respeto entre los dos gigantes de Europa era enorme y los dos acertaron a pegar cuando mejor estaba el otro. Porque al Bayern le vino bien el gol a pesar de perder por lesión a Robben y Boateng ya en el primer tiempo. Pero justo antes del descanso apareció Marcelo, solo al borde del área, para enganchar una volea cruzada que igualaba de nuevo el marcador.

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