El Liverpool es el equipo de moda en Europa, fascinando a propios y extraños con su juego voraz, su velocidad y su falta de temor ante cualquier rival. Todos son elogios para los reds, que el miércoles juegan en Roma con una renta de tres goles de ventaja para acceder a la final de la Champions League. En el campo todos se rinden a Mohamed Salah, el único futbolista capaz de sostenerle este año la mirada a Leo Messi y Cristiano Ronaldo. En los banquillos todo son elogios para el técnico Jürgen Klopp, mentor de un grupo en estado de efervescencia. Pero en las últimas horas una noticia inesperada ha agitado el bienestar del club. Zeljko Buvac, el entrenador asistente de Klopp, apodado El Cerebro, se marcha de Anfield

No existe confirmación oficial hasta el momento que aclare un entuerto fascinante para los tabloides británicos. Daily Record, en una información que recogen también The Sun o Metro, mantiene que “Klopp y Buvac tuvieron un grave desencuentro y Buvac lleva un tiempo apartado”, citando a una fuente interna del club. Sin ofrecer un comunicado al respecto, al menos desde el Liverpool sí han querido precisar a medios como The Guardian que el técnico asistente solo “va a pasar un tiempo alejado del entorno del primer equipo entre ahora y el final de la temporada”, atribuyendo la decisión a un asunto personal del serbobosnio. 

Ahora que ha trascendido la supuesta ruptura entre Klopp y su segundo, quienes han revisitado los últimos compromisos de los reds señalan que tanto en la ida de semifinales ante la Roma, como en el partido de Premier League ante el Stoke City, el preparador germano consultó sus decisiones durante el encuentro con otro ayudante, el también alemán Peter Krawietz, dejando a Buvac en el ostracismo. 

La cuestión no es menor. La relación entre los dos entrenadores se remonta a su época de jugadores en el Mainz alemán, donde habrían llegado al acuerdo de que el primero en lograr un contrato de técnico se llevaría al otro como asistente. Así lo hizo Jürgen, sentando siempre a su vera a Zeljko en Maguncia, en el Borussia Dortmund y ahora a orillas del Mersey. Mientras Klopp se ganaba una merecida fama como mentalizador de equipos atrevidos, había voces que atribuían la mayoría de méritos tácticos a Buvac. Entre la rumorología desatada en las últimas horas se ha filtrado también que el asistente estaría buscando ser entrenador titular en otro equipo inglés y eso explicaría el distanciamiento con su socio. 

No es una distracción así la que precisa el Liverpool en vísperas de un partido en el Olímpico de Roma, un escenario al que también acudía el Barcelona con tres goles de ventaja y del que salió escaldado. Esta es una nube que cubre el radiante estado de ánimo del equipo inglés, que a estas horas lo que pretendía era celebrar la extensión del contrato de su delantero brasileño Roberto Firmino

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