Un testarazo en el descuento de Marouane Fellaini, especialista en la materia, ha sido el factor diferencial entre el Manchester United y el Arsenal en la última visita como entrenador de Arsene Wenger a uno de los templos del fútbol inglés. Paul Pogba había adelantado a los Red Devils en la primera mitad, un tanto anulado por la igualada del ex Henrikh Mkhitaryan; con tablas en el marcador, José Mourinho se la jugó con la torre belga de casi dos metros y este le devolvió su confianza.

Antes del pitido inicial, el Manchester United dio una lección sobre señorío. Mientras en otros países el fútbol se embarra con lamentables debates sobre los pasillos al campeón, los Red Devils demostraron su grandeza con el homenaje a uno de sus grandes rivales durante más de dos décadas. El alsaciano recibió un obsequio de manos de Sir Alex Ferguson y la grada lo acompañó en todo momento con una fantástica ovación. 

El esférico se ponía en marcha y los primeros compases caían del lado local. Pogba o Lingard avisaban sobre sus intenciones, mientras Xhaka le demostraba a Alexis con una agresiva falta que no había dejado admiradores en el vestuario londinense. Y así, con los Gunners aún acoplándose a sus posiciones, llegaría el 1-0. Lukaku colocaba un centro desde la derecha y Pogba enviaba el balón a la red de Ospina tras el toque previo de Alexis

Wenger había apostado por un once plagado de jóvenes, como Mavropanos, Nelson o Maitland-Niles, por cuyas botas pasaba la reacción del cuadro visitante. Uno de los más activos en los Gunners era Mkhitaryan, en una especie de demostración para Mourinho sobre lo erróneo de su venta. Tiraba del carro el armenio mientras Aubameyang decepcionaba, errando un par de buenas ocasiones para empatar. 

Tras el descanso, el United apretó el botón “especulación”, uno de los preferidos de su entrenador, y el Arsenal aprovechó para castigarles. Sería Mkhitaryan el ejecutor, con un chut desde fuera del área después de un grave error de la zaga local. 1-1 y vuelta a empezar, con Mourinho apostando por Fellaini en lugar de Juan Mata. A medida que avanzaba el cronol los Red Devils se volcaban, avisando por medio de un gol anulado a Rashford por fuera de juego. 

Ya en el descuento, y con el Arsenal preparado para el asedio final, Young colgaba el balón y Fellaini saltaba entre Mavropanos, Chambers y Xhaka para conectar un testarazo hacia atrás y superar la estirada de Ospina. Sin ser el resultado deseado, Arsene Wenger podía abandonar Old Trafford orgulloso por la admirable muestra de respeto recibida, el enésimo ejemplo de la categoría del fútbol inglés en este sentido. 

No Hay Más Artículos