El idilio del Real Madrid con la Champions League empieza a ser una cuestión digna de estudio para la comunidad científica. El Bayern de Múnich fue el mejor contendiente en el encuentro de vuelta de las semifinales de la Champions League pero los bávaros se van para casa; al duelo definitivo de Kiev acceden los de Zidane, beneficiados por un terrible error del portero visitante Sven Ulreich, por las intervenciones del suyo, Keylor Navas… y también por alguna que otra decisión del colegiado turco Cuneit Çakir. 

Que en el partido iban a pasar muchas cosas quedó claro a los 3 minutos. Sergio Ramos intentó un extraño despeje y el balón, tras tocar en Tolisso, caía a placer para que Kimmich castigase a los blancos por segunda vez en menos de una semana. Todos los fantasmas del día de la Juventus se aparecían por el Bernabéu, una sensación de pavor que desapareció de inmediato gracias a la igualada de Karim Benzema, asistido desde el costado de Marcelo. 

Con el 1-1 los locales se relajaron de nuevo y el Bayern se hizo con el mando, especialmente a través de la autopista alemana que Ribery y Alaba encontraban por su banda. Los bávaros pisaban área con asiduidad, y contarían con una ocasión clarísima tras una subida de Hummels, que acabó con un disparo de Lewandowski y James enviando el rechace a las nubes cuando tenía la portería vacía ante él. 

Antes del descanso, además, turno para la polémica. Kimmich centraba desde la derecha y el balón golpeaba claramente la mano de Marcelo. Çakir obvió la acción y no señaló la pena máxima pese a las protestas alemanas. Aunque el verdadero golpe, con mayúsculas, se lo llevarían tras el paso por vestuarios. Tolisso cedía un balón comprometido a Ulreich y este, mientras dudaba entre cogerla o despejar, acabó dejándosela a placer a Benzema para que el galo consiguiera su doblete. Discutidísimo durante toda la temporada, Karim no pudo encontrar mejor momento para responder a las críticas que ante el Bayern.

El Bayern de Heynckes no es el de Guardiola, tan volcado entonces hacia el toque, pero sigue siendo una bestia plagada de talento y personalidad. La demostraron al seguir atacando con firmeza pese a la necesidad de anotar dos goles; sólo sumaron uno, mediante un James que no lo celebró, porque Keylor realizó varias paradas espectaculares a Alaba, a Tolisso, a Muller… Por unas cosas o por otras, la noche estaba para el Madrid, como tantas y tantas veces en la Champions. Y con esta tienen la tercera consecutiva a 90 minutos de distancia…

No Hay Más Artículos