Unai Emery lo tenía muy claro: “Lo primero que hice esta temporada fue definir cuál era la prioridad. Y fue esto: debo hacer feliz a Neymar. Esto es lo primero, tenerlo feliz. No importa cómo”. El entrenador vasco lo cuenta en una larga conversación para la revista The Tactical Room, en la que analiza su paso por el París Saint-Germain y, sobre todo, su relación con la estrella brasileña. “Tuve muchas discusiones con Neymar sobre esto. Algunas no funcionaron, pero otras tuvieron mucho éxito. En una de ellas hablamos durante 45 minutos a corazón abierto. Fue un momento hermoso. Él me escuchó y pude convencerlo de ciertas cosas”. Se ve que no de las suficientes, porque el técnico se ha quedado sin empleo en París y el propio futbolista sopesa si continuar entretiene la idea de cambiar de club después del verano.

Dejando a un lado el mucho dinero de la operación, cree el míster que el cambio del Barcelona a un 4-4-2 en el que el ataque lo protagonizan Leo Messi y Luis Suárez, empujando a Ney al trabajo en banda fue un factor importante para el traspaso más sonado de 2017: “Por gusto, prefiero el Barça de antes, el de Guardiola, pero el actual también es muy bueno, con el concepto de Luis Enrique que retomó y amplificó Valverde con su 4-4-2. Esta es una de las razones por las que Neymar deja el Barça, porque el juego se dirige completamente hacia Messi y Neymar se ve obligado a trabajar para él”.

La llegada del jugador a París cargó de nueva responsabilidad y exigencia a Emery, que reconoce haberse visto condicionado por su presencia: “No puedo ser el mismo con o sin Neymar”. Los líos dentro y fuera del campo, así como los choques de egos en el vestuario, fueron una constante en la temporada del PSG. Sin embargo, a su marcha del club el técnico concede que la voz cantante debe corresponderle al hombre de los 220 millones: “En cada club debes saber qué papel juegas y qué rol le asignas al resto del grupo. Mi opinión es que en el PSG el líder se llama Neymar. O más exactamente, el líder se llamará Neymar porque se está convirtiendo en uno”. 

Ese supuesto líder estaba lesionado en el partido más importante de la temporada del PSG, la eliminatoria de octavos de final de la Champions League frente al Real Madrid. La derrota, casi tan humillante como la del año anterior en el histórico 6-1 del Nou Camp, dictó sentencia sobre el técnico. “Al PSG le falta este partido, este momento clave: tener su ‘gol de Bakero’. Incluso siendo inferior, incluso si él no se lo merece. ¡Pero ‘pum’! Marcas y tu destino cambia”, se lamenta Unai Emery

Cree el preparador español que a sus propios jugadores les faltó cuajo para asumir el reto de tumbar a los grandes clubes del continente. Lo recuerda acudiendo a una de las jugadas decisivas para la eliminación en la Copa de Europa: “El PSG necesita romper este techo, este límite psicológico, pero no está preparado para eso. ¿Por qué Verratti acabó expulsado? Por la frustración emocional que sentía, porque es difícil resistirse a este tipo de frustración. Eso no le hubiera sucedido a un jugador del Madrid o el Barça“.

No va a ser él quien ayude a ese vestuario, siga o no Neymar en él, a dar el siguiente paso. Emery busca ya un nuevo destino, aunque difícilmente será en un club con unas posibilidades como las que deja en el Parque de los Príncipes: “Algunos pensarán que tengo un estatus importante y que es mejor esperar a un banquillo de mi nivel. Lo entiendo, es un razonamiento lógico, pero en el fondo de mi corazón, tengo la necesidad de entrenar”. Quizás allí donde vaya el líder sí pueda ser él y no el futbolista más caro del mundo. 

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