Parecía que este año podía darse un relevo en el palmarés del Calcio. El Nápoles de Maurizio Sarri ha ocupado lo más alto de la tabla durante buena parte del curso pero al final, a la hora de la verdad, el cuadro partenopeo se ha venido abajo de forma alarmante. Como resultado, un nuevo título en camino para la Juventus de Turín, que ayer hizo sus deberes y hoy ha observado desde casa cómo su único perseguidor se dejaba dos puntos frente a sus vecinos del Torino. 

Las opciones del Nápoles ya eran remotas después de su derrota del pasado fin de semana contra la Fiorentina, pero esta vez salieron decididos desde el primer minuto. Sin Hamsik, tocado, los hombres de Sarri dominaban la posesión, como suele ser habitual, gracias a la labor de Jorginho o Zielinski. Lorenzo Insigne chutó fuera en la primera llegada con peligro de los suyos, e incluso Albiol se animó poco después. 

Sería gracias a un error garrafal del central visitante Burdisso cuando el cumpleañero Dries Mertens (31 primaveras) abriría el marcador. Con el 1-0, el Nápoles subió la intensidad y buscó con ahínco aumentar su ventaja, con un Callejón especialmente activo por la banda derecha. Sin embargo, los partenopeo no lo conseguirían y en la segunda mitad pagarían cara su asignatura pendiente: la concentración defensiva

En su primera acción de peligro, el Torino igualaba a través de Baselli, beneficiado por un roce que despistó a Reina. Sarri movía el banquillo y su plan funcionaba, pues primero Milik hacía temblar la portería de Sirigu con un misil a la madera y después el capitán Hamsik fusilaba al meta visitante para subir el 2-1. La grada estallaba y soñaba con la mínima posibilidad de Scudetto… pero su zaga todavía tenía tiempo para un regalo más. 

En una falta de concentración incomprensible de la retaguardia local, el defensa del Toro De Silvestri se colaba entre Chiriches y Mario Rui para empatar muy cerca del final. La reacción de Sarri en el banquillo, llevándose las manos a la cabeza, lo decía todo. También los rostros en la grada, con la afición que ya se ve perdedora en esta batalla por el Scudetto con la Vecchia Signora, que ayer sí cumplió ante el Bolonia (3-1) y es la virtual campeona, por séptima temporada consecutiva

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