Que esta iba a ser la última temporada en activo de Michel Carrick se sabía desde que desapareció de las convocatorias del Manchester United apenas iniciado el curso. Esperó hasta noviembre para revelar que se había sometido a una pequeña intervención quirúrgica en el corazón para solucionar una arritmia. Aunque fue habilitado para volver a la competición, solo disfrutó de minutos en Premier League en un partido contra el Newcastle. A punto de cumplir los 37 años, el centrocampista de Wallsend entendió que tocaba decir adiós. José Mourinho le permitió despedirse de Old Trafford en la última jornada. Jugó como titular y dio a Marcus Rashford el pase del gol que permitió a los red devils derrotar al Watford

Fue el partido 464 de Carrick con el United, el club al que llegó hace 12 temporadas tras formarse en el West Ham y pasar dos campañas con el Tottenham. Se convirtió en uno de los pretorianos de la etapa final del ahora convaleciente Sir Alex Ferguson como entrenador, y ganó una Champions League, la Europa League del pasado curso, cinco Premier League, una FA Cup, tres Copas de la Liga y un Mundial de Clubes. Además, vistió en 34 ocasiones el escudo de los tres leones de la selección de Inglaterra. Aunque acabó pidiendo que no le convocasen por la presión que le generaba.

Mourinho lo homenajeó dándole el brazalete y la titularidad en su último encuentro. Carrick saltó al campo en medio de un pasillo de homenaje y se retiró a los 80 minutos con todo el estadio puesto en pie. Se sentó entonces en el mismo banquillo en el que seguirá estando desde la próxima campaña, porque el entrenador portugués ha pensado en él como el futuro sustituto de su asistente hasta la fecha, Rui Faria. Pero primero Carrick tendrá que ganarse el puesto. 

“No conozco a nadie en el mundo del fútbol que esté listo para ser mi segundo entrenador, así que prefiero preparar a gente para estructurar mi grupo de trabajo de un modo que en el que exista formación y mejora”, explicó Mou, consciente del vacío que deja el adiós de Faria. “Organizaré mi equipo de entrenamiento de manera que no exista la figura del segundo. Tendré ayudantes, preparadores físicos y una estructura en la que haya especialistas en diferentes áreas conectadas al rendimiento, sin tener un asistente en el sentido estricto de la palabra”. 

¿Y dónde encaja el veterano centrocampista de la camiseta número 16? “El motivo concreto es que creo que (el segundo) será Michael Carrick en el futuro cuando tenga sus títulos, su licencia profesional, cuando haga la transición entre ser futbolista y asistente. La gente se cree que un día puedes decir ‘soy futbolista’ y el siguiente ‘soy entrenador’. No funciona así”. 

Carrick se muestra a total disposición de lo que diga el portugués. “Tengo que agradecerle muchísimo al entrenador. Es una oportunidad increíble para mí. Espero aprender de él, que es uno de los mejores. Estoy seguro de que me enseñará unas cuantas cosas y de que tendremos éxito en el futuro próximo, estoy convencido”. Profesores de fútbol hay muchos, pero no todos se hacen llamar The Special One.