Minuto 89 en el estadio Benito Stirpe. El Frosinone, conjunto local, gana 2-1 al Foggia y se encuentra a un suspiro de subir a la Serie A. Nadie se imagina el desastre que se avecina; el suplente visitante Floriano empata el choque y empuja al cuadro romano a disputar el playoff por el ascenso. En su lugar, asciende otra entidad de la parte alta de la tabla que sí había hecho sus deberes y que, al mismo tiempo, consigue un hito sin precedentes en el fútbol italiano: el Parma

Los emilianos no dependían de sí mismos para acompañar al Empoli a la máxima categoría. Debían vencer a domicilio y esperar el citado tropiezo del Frosinone. Y lo cierto es que su victoria por 0-2 tuvo algo de místico: su ex delantero Alberto Gilardino envió a las nubes un penalti para el Spezia que hubiera supuesto el 1-1 momentáneo. Cuando su encuentro había finalizado, los futbolistas del Parma se enteraron del ascenso a través de la reacción de su hinchada, que celebró por todo lo alto la igualada del Foggia. Y no sólo ellos lo festejaban: un coloso de finales del siglo pasado estaba de vuelta. 

Apoyado en el poderío económico de Parmalat, el conjunto gialloblu construyó una espectacular plantilla en los años 90, rampa de lanzamiento para varios jóvenes que se convertirían en estrellas mundiales: el francés Lilian Thuram, el argentino Hernán Crespo o los italianos Fabio Cannavaro y Gianluigi Buffon (canterano del club). De forma más fugaz, también pasaron por sus filas Juan Verón, Fernando Couto, Faustino Asprilla, Abel Balbo, Tomas Brolin o Gianfranco Zola. A lo largo de esa década, el Parma conquistó dos Copas de la UEFA (95 y 99), una Recopa (93), la Supercopa de Europa (94) y una Coppa de Italia (92)

Poco a poco, el respaldo de la empresa láctea empezó a menguar y la conocida etiqueta de las Siete Hermanas (junto a Juventus, Milan, Inter, Roma, Lazio y Fiorentina) desaparecía. El Parma atravesó años muy complicados, con infinidad de cambios en su propiedad y más escándalos, que desembocaron en la bancarrota del 2015. Un clásico del Calcio debía refundarse en Serie D, pero algunos veteranos acudieron a la llamada de auxilio para colaborar en la resurrección. Entre ellos, un nombre propio, el de Alessandro Lucarelli, que permaneció en sus filas en el hundimiento y hoy puede presumir de haber capitaneado este éxito. 

En el Ennio Tardini pueden mirar al mañana con cierto optimismo. El Parma actual se encuentra respaldado económicamente por el chino Jiang Lizhang, dueño también del Dangdai Lifan (el conjunto que intentó firmar a Iniesta) y co-propietario de los Minnesota Timberwolves. Además, ex mitos del club han encontrado acomodo en su directiva, como el vicepresidente Crespo. Entre ellos y los futbolistas como Lucarelli han encadenado tres ascensos consecutivos, algo nunca antes visto en el Calcio, para culminar un regreso celebrado en su país y en otras partes del continente. Ya la guinda sería convencer a Buffon de acabar su carrera en Parma.

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