Cuenta La Gazzetta dello Sport que en Spaccanapoli, la larga calle que atraviesa el centro de Nápoles, famosa por acoger incontables tiendas de belenes de Navidad, ya se están empezando a tallar figuritas de pastor con el rostro de Carlo Ancelotti. A falta del anuncio oficial del club, esa es la señal oficiosa de que él será el nuevo entrenador del club partenopeo. El de Reggiolo, un italiano del norte, que fue emblema del Milan como jugador y técnico, y que entrenó durante dos campañas a la odiada Juventus de Turín, aceptará el reto de hacerse ídolo en la capital del sur de Italia, una ciudad con una club y una hinchada tan volcánica como el Vesubio que se ve desde su bahía. 

Tras salir del Bayern de Múnich al poco de comenzar esta pasada temporadaCarletto esperó por un destino de prestigio que le permitiese volver a competir en Europa. Apostó finalmente por regresar a su país, pero no a la selección que ha quedado en manos de otro elegante compatriota, Roberto Mancini, sino a un club que cada año que pasa recorta un paso a la Juve, aunque siempre acaba cediendo en el intento de recuperar un scudetto esquivo desde 1990. Firmará por dos temporadas con opción a una tercera y un salario anual acorde a su currículo: 6,5 millones de euros. 

El reto para Ancelotti es mayúsculo. Por una parte, debe reemplazar al venerado Maurizio Sarri, apóstol del 4-3-3 y defensor de un fútbol ofensivo que convirtió a la napolitana en una de las escuadras más admiradas de Europa estos últimos años. Sarri, que podría acabar en el Chelsea (uno de los antiguos clubes de Carlo) o en el Zenit de San Petersurgo, puso fin a su etapa en San Paolo una vez que la convivencia con el acaudalado pero metomentodo presidente Aurelio De Laurentiis se hizo insoportable. Si el nuevo entrenador quiere mantener su habitual tono calmado, más le vale entregar resultados positivos de inmediato para sofocar al mandamás. 

El Nápoles de Ancelotti partirá con la exigencia de ganar al fin la Serie A, pero deberá hacerlo con piezas nuevas. Algunos de los baluartes de la plantilla están en el radar de otros clubes europeos. Por ejemplo, se da por hecha la salida del portero Pepe Reina hacia el Milan y con él se despidió tras una década vistiendo de azul el lateral Christian Maggio; el habilidoso delantero belga Dries Mertens es apetecible para muchos equipos, incluso como relevo de Griezmann en el Atlético de Madrid; el máximo goleador histórico del club, Hamsik, podría salir; y el centrocampista Jorginho es una pieza por la que pujarán algunos de sus rivales del calcio

Así que junto a la filtración de la llegada de Ancelotti, que se haría oficial el 1 de junio, han comenzado a sonar nombres de incorporaciones que permitan al equipo mantener su pujanza en Italia y en la Champions League. Uno de ellos es un conocido del tiempo del entrenador en Alemania, Arturo Vidal, y el otro de su paso por Madrid: Karim Benzema. Si ya parece que el carácter flemático de Ancelotti puede sufrir en Nápoles, qué no pensar del habitualmente disperso Benzema. Quizás el plan del técnico pase precisamente por enfriar a un club tan caliente. 

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