Mientras el mercado de futbolistas se prepara para entrar en ebullición en las semanas anteriores al Mundial de Rusia, numerosos equipos europeos designan estos días a sus nuevos generales. El banquillo del PSG es para Thomas Tuchel, mientras que el ex técnico de los galos, Unai Emery, ha firmado por el Arsenal; por su parte, el Bayern de Múnich lo dirigirá Niko Kovac, el Borussia Dortmund será cosa de Lucien Favre y el Nápoles ha recuperado para el servicio al trotamundos Carlo Ancelotti. Falta el Chelsea, al que precisamente todas las voces desde Inglaterra en Italia vinculan con un antiguo inquilino de San Paolo: Maurizio Sarri

Hace una semana que la temporada por las islas echó el telón y por Stamford Bridge todo permanece demasiado tranquilo. Llamativo, dado que todo el mundo daba a Antonio Conte por sentenciado y a los Blues no les suele temblar el pulso para liquidar entrenadores (al citado Ancelotti, de hecho, lo fulminaron en los minutos siguientes a su último encuentro liguero del 2011). Dos son las razones que se barajan: por un lado, la victoria en la FA Cup, que calmó ligeramente los ánimos entre los dirigentes y el italiano, y por otro, la indemnización que la entidad londinense ha de pagar al ex seleccionador transalpino para romper su relación profesional (tiene un año más de contrato). 

Pese al título de la Premier League 16/17 y al reciente triunfo copero, el destino de Conte estaba sellado desde hacía tiempo. Más allá de ciertos resultados humillantes en este curso, la relación del italiano con sus jefes y con buena parte del vestuario se había vuelto insostenible: con los primeros mantuvo innumerables encontronazos debido a la actividad del club en el mercado de futbolistas, y con sus jugadores la situación no era mucho mejor. Si el año pasado las habían tenido con Diego Costa, en el vigente curso ha sido con David Luiz, Willian o incluso Eden Hazard, cansado del que para él era un estilo demasiado defensivo. 

Como el Chelsea no puede permitirse el lujo de perder al belga, parece que una filosofía completamente diferente podría estar a punto de establecerse en el área azul de la capital inglesa. Según diversos medios italianos, Maurizio Sarri está muy cerca de sustituir a su compatriota en el banquillo de Stamford Bridge, a donde llegaría sin palmarés pero como cerebro de uno de los juegos colectivos más vistosos de los últimos años. Su Nápoles no levantó trofeos, aunque coleccionó adeptos y admiradores en Italia y por toda Europa gracias a su fútbol de toque y elevada eficacia goleadora. 

Después de haber rechazado hace días una oferta del Zenit, parece que el veterano italiano está cerca ahora de aterrizar en la Premier League, con un salario además mucho más generoso que el que cobraba por su tierra. El último escollo lo representa el adiós de Antonio Conte, toda vez que el Chelsea intentará rebajar la cantidad a pagar por despedirle. En cualquier caso, tanto en Inglaterra como en Italia están convencidos de que es una cuestión de tiempo (horas o días). Y así Hazard y compañía ya podrán irse tranquilos al Mundial…

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