Los contratos están para cumplirlos, excepto en el loco mundo del fútbol europeo, donde quien tiene una estrella tiene un tesoro… y una preocupación constante. Los grandes clubes han asumido que para garantizarse la fidelidad de sus mejores jugadores no deben esperar jamás al final de su vínculo para discutir una mejora y renovación. Si no se actúa con celeridad, puede ocurrir que el ídolo de tu afición estropee un festejo porque quiere cobrar más dinero, lo que se llama “hacer un Cristiano Ronaldo. Si tu éxito depende de un futbolista especial, has de obrar como el Barcelona con Leo Messi: renovarlo una y mil veces, aumentando el sueldo cuanto sea preciso, con tal de que no tuerza el gesto. Y es por todo esto que el Tottenham acaba de renovar el contrato de Harry Kane, como ya había hecho en 2015. Y en 2016. Y ahora, de nuevo, en 2018. 

El delantero y capitán de la selección de Inglaterra, de 24 años, seguirá siendo el símbolo del Hotspur hasta 2024, dos años más de lo que fijaba su anterior acuerdo. El de Walthamstow es ya, pese a su juventud, un ariete transcendental en el fútbol de las Islas Británicas: máximo goleador histórico de su equipo en la era Premier League por delante de Teddy Sheringham; encargado de batir el récord inglés de Alan Shearer de más goles en un año natural; autor de 156 tantos en el fútbol de clubes y de otros 13 con el escudo de los tres leones.  

“Estoy emocionado, es un día de orgullo”, manifestó el delantero. El club se declaró “encantado” con el acuerdo. No es para menos, ya que la renovación encierra un gran valor estratégico para los Spurs. La próxima temporada estrenarán su nuevo estadio (aún sin nombre, pero sí con un calendario previsto de fútbol americano) y dejarán su hogar provisional de Wembley, donde se refugiaron tras el derribo del histórico campo de White Hart Lane. Sería imperdonable para ellos comenzar una nueva era con la pérdida de su mayor símbolo sobre el césped. Y es que la rumorología futbolística situaba a Harry Kane como una pieza de caza mayor para las chequeras de los grandes clubes de España e Inglaterra.

La renovación del futbolista es un mensaje más de Daniel Levy, presidente del club, hacia Florentino Pérez. El dinero del Real Madrid arrancó de Londres en el pasado a Luka Modric y Gareth Bale. Tras el inesperado adiós de Zinedine Zidane, la planta noble del Santiago Bernabéu y la prensa de la capital española giró su cabeza hacia Mauricio Pochettino. Sucede que el técnico argentino que ha devuelto a los Lilywhites a la élite de la Premier acababa de prolongar también su vínculo con el club y, llegado el caso, Levy podría aceptar una traición de su entrenador pero no que se llevase con él a su mejor futbolista. 

Así que Kane intentará que Inglaterra haga un gran Mundial de Rusia y después seguirá goleando para el Tottenham, al menos durante este verano. Para el próximo, quién sabe, tal vez sea necesaria otra renovación más para tenerlo contento. Y mientras tanto, Levy debería pensar si le está pagando lo suficiente al danés Christian Eriksen o al joven Dele Alli antes de relajarse con la perspectiva de un verano tranquilo. 

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